06 febrero 2007

Ecoturismo: un espacio para la interpretación ambiental

Para la investigadora de la UNEG, Nay Valero el reto de la Educación Ambiental es hacer que los actores involucrados asuman “el compromiso de analizar sus valores y actitudes frente a los retos de una actividad que debe considerar en primer lugar el ecosistema”

Para la educadora Nay Valero, magíster en Ciencias Ambientales e investigadora del Centro de Investigación en Gestión Ambiental y Desarrollo Sustentable de la Universidad Nacional Experimental de Guayana esa relación hombre-naturaleza, desde sus diversas ópticas de valoración “pasan hoy en día por una profunda reflexión de una nueva mirada del mundo, de un nuevo desafío que orienta a revalorar las actitudes y las aptitudes de cada individuo en su medio social”. De tal forma que ante el reto propuesto por el Ministerio de Turismo de incluir dentro del Plan Estratégico Turístico 2007-2013 “nuevos destinos y productos turísticos con base en las potencialidades vírgenes como el ecoturismo”, las reflexiones de la investigadora de la Uneg apuntan a que esta alternativa de desarrollo económico “debe estar en equilibrio dinámico con lo social y lo natural; enfoque que direcciona la concepción de una actividad bajo principios y valores ambientales”. En este contexto, Nay Valero señala que la Educación Ambiental “asumida como una herramienta de reflexión en los procesos de capacitación de un operador ecoturístico y de un usuario tiene aristas de desarrollo que en ambas direcciones están asociados al manejo de información, asumido desde el conocer, el comprender, el cuestionar, conservar y convivir; seguido de una revisión y reflexión de sus valores y actitudes frente al nuevo hecho, en este caso a esa maravillosa oportunidad de aprehender una ruta para enseñar a valorar los ecosistemas, dar a conocer su importancia ecológica, económica, social y cultural, es decir un operador o un usuario se transforman a través del proceso en unos multiplicadores de acciones que en el corto plazo influyen en la percepción de un espacio definido o identificado con la potencialidad ecoturística”.

CORRESPONSABILIDAD Asimismo, considera que a través de esta herramienta “ambos actores son corresponsables de atender los impactos negativos que se presentan con la actividad turística que se desarrolle, por ello, el conocer la dinámica de los ecosistemas y sus limitaciones naturales es importante para garantizar la sustentabilidad de la actividad”.
Por ello, añade la especialista la necesidad de comprender uno de los conceptos centrales que a su juicio debe estar presente en todo proceso de capacitación y que no es otro que “el ambiente en su dimensión compleja, como un sistema de interrelaciones establecidas en cada dimensión de sus componentes, los cuales conforman una red temática desde lo pedagógico y una red ecosistémica desde lo biológico. Como se puede apreciar en el gráfico, cada uno de los componentes están interrelacionados en niveles de complejidad” (ver Gráfico).
Explica Valero que una vez asumida esta concepción, “se inicia un proceso de apropiación de cada uno de los componentes que conforman el espacio geográfico definido para la actividad ecoturística, con el objeto de intercambiar saberes entre los actores locales, los operadores y los facilitadores de los programas de formación, resaltando el rescate de los saberes populares y su incorporación en el discurso de la ruta, le otorga una alta potencialidad a la actividad que se oferta, dado que subliminalmente se está trasmitiendo información cultural; además, el valor agregado en ambas direcciones a los saberes populares y técnicos permiten iniciar el proceso de conformación de grupos interdisciplinares necesarios para comprender la compleja red de relaciones de los sistemas ecológicos”.

CAMBIO SOCIAL En este punto, Valero insiste en destacar la formación de los operadores ecoturísticos. “Los actores involucrados deben asumir el compromiso de analizar sus valores y actitudes frente a los retos de una actividad que debe considerar en primer lugar el ecosistema y la capacidad de carga de éste para poder definir sus rutas, en segundo lugar debe asumir desde la práctica una conducta de respeto por cada uno de los componentes del sistema, debe desarrollar habilidades y destrezas que le permitan enfrentarse a los desafíos a los fines de reducir los impactos ambientales y finalmente debe asumir un código de ética, que debe traspasar las fronteras de la teoría. Es decir, la Educación Ambiental debe fomentar el cambio social a partir del desarrollo de valores, actitudes y habilidades para asumir una responsabilidad ambiental”. A su entender la actividad ecoturística se transforma en un espacio de “interpretación ambiental, un espacio de intercambio cultural y en especial un espacio de convivencia, donde los turistas y los operadores intercambian saberes, promueven el desarrollo, contribuyen a tejer redes a través de los hilos de información desde sus vivencias”.

ECOTURISMO: DISPARADOR DE SITUACIONES Valero insiste en su tesis que concibe al ecoturismo como “un disparador de situaciones que se pueden materializar en "buenas prácticas" como el revalorar los componentes de los sistemas, el comprender la importancia de conservar las cuencas hídricas, los sistemas ribereños, la vegetación, la fauna, el adecuado uso y manejo del suelo en el caso de las actividades agrícolas y las compras conscientes para contribuir con minimizar el volumen y la frecuencia de generación de basuras; todo ello, implícito en el sistema de la actividad ecoturística, más allá del cliché publicitario sobre lo ecológico o sustentable de la misma”. Valero está convencida que de lograr estos cambios en los actores del sistema ecoturístico, “se puede decir entonces que la Educación Ambiental ha cumplido sus objetivos. No es una declaratoria, es un proceso de aprehensión e internalización de saberes propios y la construcción de nuevos saberes según los escenarios y desafíos de cada ecosistema y de cada cultura”.

CÍRCULO INTEGRAL La profesora de la Uneg, Nay Valero explicó que el proceso de educación ambiental es un círculo donde están interconectados comunidad-universidades-medios-empresas-municipio. La comunidad valora los impactos socio-ambientales y los costos del servicio; las universidades e instancias educativas, incluso a los medios de comunicación impulsan programas de investigación, de capacitación y difusión como estrategia interinstitucional para el fortalecimiento del plan de gestión ambiental. Las empresas promueven programas para el fortalecimiento de las iniciativas locales, optimizan los recursos e involucran la variable ambiental en su estrategia de gestión. La municipalidad diversifica el mecanismo de recolección, optimiza los recursos económicos y los redirecciona a salud y educación, e impulsa una cultura ambiental desde su política de gestión, además de promover el desarrollo socio-económico-ambiental local.

Humedales: ¿Pesca para el futuro?

El pasado 2 de febrero se celebró el Día Mundial de los Humedales, una iniciativa que cada año busca reafirmar la importancia de proteger estos ecosistemas. El lema de este año busca llamar la atención sobre la necesidad de alcanzar la sostenibilidad de los recursos pesqueros

Este año la consigna para conmemorar el Día Mundial de los Humedales busca llamar la atención sobre la importancia de conservar los humedales costeros “en buena salud y bien gestionados” con el fin de alcanzar la sostenibilidad de los recursos pesqueros. “La pesca y los humedales: ¿Pesca para el futuro?” es el lema escogido para que la “aldea global” y sus gobernantes evalúen los problemas de la pesca local y nacional a fin de establecer soluciones a los problemas de las pesquerías. Un comunicado emitido por la Convención Ramsar explica que este tema “afecta a todo el mundo, independientemente de dónde viva y cuál sea su ocupación. La mayoría de nosotros comemos pescado; para mil millones de personas es la principal o incluso la única fuente de proteínas. Sin embargo, el estado actual de los recursos pesqueros del mundo es un tema de gran preocupación". En tal sentido, la organización ambientalista venezolana Bioparques coincide en señalar que “la capacidad tecnológica utilizada para extraer los peces ha sido desarrollada sin tomar en cuenta la conservación de los ecosistemas. El uso de prácticas destructivas como el arrastre, el dinamitado y la utilización de venenos ha ocasionado graves daños”. Es por eso que advierten sobre la necesidad de impulsar el uso sostenible de los recursos y la necesaria participación de los visitantes a estos ecosistemas. Los humedales, explica la ONG, juegan un papel importante en el desarrollo económico de las comunidades rurales, proporcionándoles importantes recursos y siendo altamente atractivos para el turismo, sin embargo, “en Venezuela, muchos de ellos están actualmente amenazados por diferentes razones”.
El Día Mundial de los Humedales surgió el 2 de febrero de 1971 en la ciudad de Ramsar en Irán, cuando se celebró la primera convención mundial sobre los humedales, un evento que culminó con la firma de un tratado para conservar estos ecosistemas. Hoy en día, más de 140 países han ratificado la denominada Convención Ramsar, entre ellos Venezuela, que se sumó al tratado en el año 1988. Es una iniciativa que cada año busca reafirmar la importancia de proteger estos ecosistemas y en 2007, Ramsar aspira resaltar “la importancia de los humedales como criaderos naturales y gratuitos de pescado, un alimento de altísima calidad nutricional para millones de personas”.

¿QUÉ SON LOS HUMEDALES?
Morichales, planicies de inundación, deltas, lagunas costeras, arrecifes coralinos, ciénagas, playas, manglares, pantanos, aguas marinas, ríos, quebradas, lagunas de alta montaña, embalses y estanques son algunos ejemplos de humedales que la Unión Mundial para la Naturaleza (UICN) define como “ecosistemas con dependencia de los regímenes acuáticos, naturales o artificiales”. Para la organización ambientalista no gubernamental Provita, los humedales aportan “tierras fértiles y agrícolas, leña y madera para la construcción, peces y agua para el consumo humano, y otros servicios invaluables como: transporte, almacenamiento de agua, protección contra tormentas, estabilización del litoral, depuración de las aguas, retención de agentes contaminantes y esparcimiento”. Según la lista de los sitios de humedales considerados de “interés internacional” elaborada por la Convención Ramsar, actualmente se encuentran protegidos 1.459 humedales, los cuales abarcan una superficie total de 125,4 millones de hectáreas; sin embargo, la meta de la Convención es llegar a preservar cerca de 250 millones de hectáreas de humedales para el año 2010. Aunque en la actualidad el Ministerio de Ambiente lleva a cabo el inventario nacional de los humedales, el Comité Venezolano de la UICN determinó en el año 1999 que en el país existen más de 158 humedales que por su valor económico, social, cultural o ecológico son considerados de “especial relevancia”. El estudio presentado por el mencionado comité local de la UICN en conjunto con Provita, Fundación Polar y la Junta de Andalucía (España) señala que “en los humedales costeros de Venezuela han sido identificadas más de 470 especies de aves, y en la Guayana Venezolana, dónde se produce más del 80% del agua del país, se han inventariado más de 9400 especies de plantas”.
ÁREAS RAMSAR EN VENEZUELA
Al respecto, Bioparques recuerda que en el año 1988 se designó al refugio de fauna de Cuare, como área Ramsar. “Luego, en el año 1996 se decretaron el Refugio de Fauna Los Olivitos y los Parques Nacionales Archipiélago de Los Roques, Laguna de la Restinga y Laguna de Tacarigua, los cuales cuentan con una gran riqueza en cuanto a biodiversidad de especies de plantas y animales e incluso protegen especies en peligro de extinción como las tortugas marinas y el caimán de la costa, sólo por citar algunas”.
Estas áreas, explica Bioparques, también suministran vitales recursos alimenticios, tanto para las comunidades locales como para el resto del país. “De la Laguna de Tacarigua se extraen gran parte de los camarones, lebranches, lisas y róbalos que se consumen tanto en los alrededores de Barlovento como en el Distrito Capital. En la isla de Margarita se extraen grandes cantidades de ostras del parque Laguna de la Restinga, el cual provee de abundante pesca a los habitantes de la región. Del Parque Nacional Archipiélago de Los Roques se extrae el 95 % de la langosta consumida en Venezuela y se exporta a varios países, además de extraer peces como pargos y meros que se comercializan en diferentes zonas de Venezuela”. Cifras que a juicio de Bioparques determinan la condición fundamental de los humedales como fuente de ingresos económicos para las comunidades rurales que viven en sus alrededores.
En los distintos monitoreos que realiza la mencionada ONG venezolana en los tres parques nacionales señalados anteriormente como áreas Ramsar, se observan serias amenazas para la conservación de su integridad ecológica. “En general se encuentran afectados por la falta de recursos económicos para un manejo apropiado, por la pesca ilegal y por la contaminación originada por la basura arrojada tanto por pobladores como por turistas”. Según la lista roja de la Unión Mundial para la Naturaleza (UICN) las especies amenazadas de mamíferos que habitan en los humedales de Venezuela son: la rata come cangrejo (Ichthyomys pittieri ), el delfín de río (Inia geoffrensis), el lobo de río (Pteronura brasiliensis), el manatí (Trichechus manatus), así como el sapo mapurite (Aromobates nocturnus) siendo la contaminación, la pérdida de hábitat y la caza las principales amenazas para su supervivencia.

NUESTRO CERCANO HUMEDAL
Al bosque ribereño del río Orinoco se le identifica como un humedal, porque son espacios que están expuestos a una película de agua permanentemente o durante un periodo del año. Sara Leal, investigadora de la Uneg indicó que si se corta esa vegetación, las inundaciones serían mucho más fuertes. “Muchas de las lagunas rebalseras son sitios de cría para la pesquería”, recordó Leal al tiempo que destacó la importancia de las aves. “Hay razones ecológicas, porque las aves tienen un papel dentro del ecosistema, están los carroñeros que comienzan el ciclo de descomposición. Luego están todas las aves dispersoras de semillas que en cierta forma mantienen la diversidad de un bosque. Incluso hay razones de salud para el hombre, porque algunas especies son comedoras de roedores y de insectos que son las aves más abundantes de acuerdo a sus hábitos alimenticios, gracias a las aves insectívoras es que se mantiene a ras las plagas que uno ni percibe”.








25 enero 2007

Se está calentando La Tierra

Caricatura Luís Velásquez

* Venezuela contribuye apenas con el 0,48% de las emisiones totales de Dióxido de Carbono (CO2) en el mundo, uno de los principales gases de efecto invernadero causante del cambio climático

No es nada alentador iniciar un nuevo año sabiendo que el tiempo en el planeta se está acercando cada vez más al desastre ambiental y al Apocalipsis nuclear, según las advertencias de un grupo de destacados científicos dadas a conocer esta semana mientras adelantaban las manecillas del llamado “Reloj del Juicio Final”, instrumento creado para recrear un posible “Armageddon” mundial. “Los peligros que plantea el cambio climático son tan sombríos como los que plantean las armas atómicas”, sentenció la organización de científicos con sede en Europa fundada en el año 1945 bajo el nombre de Bulletin of Atomics Scientists. Actualmente, esta organización enfoca sus estudios “hacia las amenazas creadas por el hombre contra la supervivencia de la civilización humana”, entre las que destaca el cambio climático como “la mayor amenaza para el planeta”, según declaraciones de uno de sus miembros, el reconocido matemático Stephen Hawking.
Mientras el “Reloj del Juicio Final” indica que sólo faltan cinco minutos para la destrucción del planeta… ¿Qué acción emprende Venezuela contra el cambio climático?

DOBLE VULNERACIÓN
Aunque Venezuela contribuye apenas con el 0,48% de las emisiones totales de Dióxido de Carbono (CO2) en el mundo (uno de los principales gases de efecto invernadero causante del cambio climático), según señala el Inventario Nacional de Emisiones de 1999, las posibles repercusiones de este cambio global del clima sobre el país están reflejadas en la Primera Comunicación Nacional sobre Cambio Climático, elaborada por el Ministerio de Ambiente (MinAmb) con el apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y el Fondo para el Medio Ambiente Mundial. El documento señala que Venezuela es un país doblemente vulnerable: “lo es tanto a las consecuencias potenciales del cambio del clima, como a la posible disminución de la demanda petrolera resultante de las políticas y medidas que se adopten para la reducción de emisiones”. En tal sentido, Venezuela reclama “ayuda para la diversificación de su economía, mediante la facilitación de conocimientos, transferencia de tecnología y mejoramiento de la capacidad de sus instituciones. Para Venezuela este tema es de gran importancia”.

MANIFESTACIONES QUE ALARMAN
Revela el informe que los efectos del cambio climático ya se han venido manifestando en el país: “Durante el siglo XX, la temperatura nocturna del país aumentó a razón de 0,37ºC cada 10 años y la lluvia en general disminuyó cerca de un 30%”. De igual forma, recoge los pronósticos de los expertos que consideran “más plausible que hacia el 2050 la temperatura media del país aumente entre 1ºC y 3ºC y en consecuencia, llegará a ser mayor a 28 ºC en gran parte del país. También se estima plausible que disminuya la precipitación entre 5% y 20%, especialmente entre junio y diciembre desde el Delta hasta Los Andes, aunque en algunos lugares pudiera aumentar”. De ocurrir este incremento en la temperatura media del país, el informe avizora pérdidas de producción animal y vegetal.
“La superficie del país con clima seco crecerá alrededor del 10% y los embalses allí situados disminuirán su nivel de agua, y aumentará la frecuencia e intensidad de las sequías. Los rendimientos de maíz, arroz y caraota pueden disminuir hacia el 2050 entre 5% y 10%, y localmente el rendimiento de los cultivos de caraota pudiera reducirse hasta en 40%. Más del 70% del rebaño porcino nacional y más del 60% de los pollos de engorde se concentran en zonas ya hoy en día muy calientes de Carabobo, Aragua y Miranda, por lo que se esperan reducciones significativas de producción e incremento de la mortalidad de pollos por olas de calor (Foto Reuters). El país cuenta con una gran extensión de selvas y humedales que pueden ser afectados, gran parte de la infraestructura turística está en zonas costeras bajas y, como país exportador de petróleo podemos vernos afectados por la caída de la demanda de hidrocarburos que puede ocasionar la reducción de emisiones en el mercado petrolero internacional”.


CAUDALES DE LAS CUENCAS
Para el investigador del Instituto de Ciencias Ambientales y Ecológicas de la Universidad de Los Andes, Rigoberto Andressen, el 75 por ciento de la hidroelectricidad proviene de los sistemas instalados en las cuencas de los ríos Caroní y Caura, 17% se hace a través de los sistemas instalados en Los Andes y 8% en la región de la Sierra de Perijá; y las reducciones en la precipitación -como las señaladas en los escenarios antes indicados- “podrían afectar los caudales de las cuencas en las que se encuentran instalados estos sistemas hidroeléctricos”. En la foto se observa la principal represa de Venezuela, Guri, ubicada en la cuenca del río Caroní en el estado Bolívar, al sur del país.

ACCIONES PARA MITIGAR
Entre las principales líneas de acción definidas en la Comunicación Nacional para el Cambio Climático se encuentran:
1. Concientización a todos los niveles Es necesario lograr un amplio conocimiento de la presencia del cambio climático como fenómeno que nos afecta a todos y en todos los niveles. Las comunidades deben estar informadas para sensibilizarlas sobre los cambios climáticos que están ocurriendo o pueden ocurrir en un futuro próximo, y disminuir las vulnerabilidades de territorios y comunidades.
2. Fomento de la investigación orientada a la toma de decisiones. Este lineamiento se refiere a la necesidad de estimular la investigación orientada a darle soporte a la toma de decisiones relativas a la adaptación y a la mitigación. En los diversos sectores (agrícolas, recursos hídricos, energía, etc.) se necesitará inversión en tecnología para desarrollar las medidas de adaptación.
3. Potenciación de la capacidad del país para percibir y responder a los efectos del cambio climático. Es necesario impulsar el desarrollo de todos los sistemas que actúan como sensores para dar información sobre aspectos climáticos y evaluación de recursos costeros, calidad de agua, etc.
4. Desarrollo de la participación, la gestión y la protección ambiental. Para enfrentar el tema del cambio climático se requiere de un gran esfuerzo que debe incluir la participación de instituciones y comunidades, con una organización que la favorezca, dentro del marco institucional de seguridad de la Nación, que incluya los aspectos relativos a la protección ambiental.
5. Ampliar y Fortalecer el saneamiento y control de ríos y cuencas. Los planes tradicionales de conservación de cuencas deberán ajustarse a los cambios en el funcionamiento hídrico, o ejercer medidas que puedan significar mantener un patrón de sistema hídrico similar, como trasvases, o aprovechamiento optimizado del recurso agua ajustado a las condiciones del cambio climático.
6. Garantizar el desarrollo de la seguridad alimentaria. Este lineamiento está orientado a tomar medidas de adaptación al cambio climático que tiendan a elevar el nivel de seguridad alimentaria dado el carácter estratégico que representa para el Estado y la sociedad.

La Primera Comunicación Nacional de Venezuela sobre Cambio Climático hace un llamado a la población a estar atentos a las decisiones que adopte el Estado, en cuanto a la mitigación de las emisiones y a la adaptación al cambio climático.

11 diciembre 2006

Misión Árbol: logro ambiental de 2006












Las organizaciones no gubernamentales como Provea y Vitalis concuerdan en señalar que la ejecución de este programa del Ejecutivo Nacional “podría significar el paso hacia una visión complementaria entre ambiente-desarrollo”

Los informes anuales de la organización ambientalista venezolana Vitalis y el Programa Venezolano Educación y Acción en Derechos Humanos (Provea) concuerdan en señalar que la implementación de la Misión Árbol por parte del Gobierno Nacional es uno de los avances más importantes en materia ambiental registrados el pasado año.
Para la organización de Derechos Humanos Provea, el mencionado programa que busca enfrentar el grave problema de deforestación en el país “podría significar el paso hacia una visión complementaria entre ambiente-desarrollo, en el marco de la propuesta de desarrollo sustentable”. La Misión Árbol pretende sembrar en un lapso de cinco años 100 millones de árboles en 150 mil hectáreas del territorio nacional, un esfuerzo que según Provea “pretende revertir la tendencia a la creciente deforestación que de acuerdo al Viceministro de Conservación de MinAmb lacera anualmente alrededor de 140.000 hectáreas de bosque”. No obstante, la contaminación atmosférica generada por el incremento del parque automotor, la falta de mantenimiento de los vehículos y la deficiente supervisión de las autoridades gubernamentales fue considerada el principal problema ambiental de 2006, según el informe presentado por Vitalis, el cual recoge el análisis de 179 expertos de todo el país. Lo anterior coincide con lo señalado por Provea en su informe anual sobre la Situación de los Derechos Humanos en Venezuela al señalar que los indicadores de la calidad de los recursos suelo, agua y aire no registraron una mejoría “sustancial” durante el mismo periodo.

BALANCE VITALIS El informe de Vitalis numera un total de 37 problemas ambientales de los cuales la contaminación del aire producto del crecimiento del parque automotor; el inapropiado manejo de los residuos sólidos domésticos (basura) y la minería ilegal en el sur del país, destacaron entre los tres primeros lugares. De igual forma, reconoce 36 logros importantes alcanzados tanto por la gestión pública como privada en 2006, a saber: el establecimiento y desarrollo de la Misión Árbol; la reconversión minera al sur del país y el cierre de seis minas en el Estado Bolívar; la aprobación de la Ley Orgánica del Ambiente, que sustituye a la ley de 1966 introduciendo las tendencias y principios más novedosos del derecho internacional y desarrollando las normas constitucionales en la materia; el hallazgo de nuevas especies desconocidas para la ciencia en Venezuela con las trece especies de peces y crustáceos encontrados en el Orinoco y el Ventuari y el fortalecimiento del Sistema Nacional de Alerta y Pronóstico del Clima, entre otros.

BALANCE DE PROVEA
1 Aire: Con relación al problema de la contaminación del aire, el informe de Provea destaca la firma del convenio particular entre el Ministerio de Ambiente y la estatal petrolera venezolana Pdvsa para la “Evaluación de la Calidad del Aire en las principales Ciudades del País”, el cual tiene como objetivo continuar la realización de los muestreos de contaminantes atmosféricos, tales como partículas totales suspendidas (PTS) y plomo en partículas suspendidas (Pb en PTS), Óxidos de Nitrógeno, Compuestos Orgánicos Volátiles, Dióxido de Azufre, Monóxido de Carbono y Ozono.
2 Suelo: Provea se hace eco del balance ambiental de Vitalis al señalar el problema de la contaminación de los principales niveles de la cadena trófica (suelos, aguas, vegetales, animales y seres humanos) por plaguicidas y agroquímicos en general, particularmente en la región de los Andes y los Llanos. Incluso advierten sobre el permiso de uso del producto BIORAT, que tal como lo señalan, es “de origen cubano usado para el control de roedores que se encuentra prohibido en Argentina y Europa, por sus posibles efectos negativos en el ambiente y la salud humana”.
3 Agua: El informe de Provea reconoce el crecimiento de la inversión pública destinada a los proyectos de saneamiento y tratamiento de aguas servidas, “llegando a representar una porción significativa” de un 40% del presupuesto anual asignado al Ministerio del Ambiente, equivalente a 325.995 millones de bolívares a la ejecución de obras.
“Sin embargo, aún son muchas las demandas a satisfacer, lo que obligaría a pensar en un plan especial de asignaciones por parte del gobierno nacional para cubrir el déficit de obras que presentan las distintas comunidades del país. A pesar de las promesas de saneamiento de los cuerpos de agua principales del país, la lemna sp (lenteja Acuática) volvió a aparecer en las aguas del Lago de Maracaibo”.
4 Leyes: En este sentido, la ONG de Derechos Humanos subraya el adelanto de las discusiones en la Asamblea Nacional sobre la Ley Orgánica de Conservación del Ambiente a pesar que, a su juicio, no han sido tomadas en consideración las opiniones de las organizaciones de la sociedad civil ambientalista, además de haberse postergado la entrada en vigencia de la Ley Orgánica de Planificación y Gestión del Territorio.
5 Impactos: El informe muestra preocupación por los impactos ambientales asociados a los proyectos energéticos y mineros que se han venido proponiendo y ejecutando durante el período evaluado, así como los problemas de control y monitoreo de los Parques Nacionales. “En la ciudad capital se está edificando sobre áreas verdes protegidas y se registró la reemergencia de la bora o jacinto de agua en el embalse La Mariposa”.
6 Participación: Para Provea “el protagonismo de las comunidades en la defensa de sus derechos ambientales se mantiene limitado ante la ausencia de oficinas de la Dirección General de Ambiente del Ministerio Público en 11 de los 24 estados de la República”. Consideran que el Estado no ha diseñado planes que garanticen la contraloría social ambiental y el fortalecimiento de las organizaciones de base, como las Mesas Técnicas de Agua que tienen potencial de incidencia en la lucha ambiental.
7 Tecnología: Otro de los logros de este período, reseñado en el informe, es la inauguración del Centro Nacional de Alertas y Pronósticos Hidrometereológico, “que se espera sirva para iniciar los estudios, cálculos y análisis que permitan mejorar la capacidad de respuesta frente a las distintas amenazas hidrometereológicas que gravitan sobre el territorio venezolano”.

Urge crear el Consejo Nacional del Ambiente El Informe de Vitalis recomienda por segundo año consecutivo exhortar al Presidente de la República a crear el Consejo Nacional del Ambiente, instancia que se dedicaría a la consulta de las políticas sectoriales y al seguimiento de los grandes proyectos nacionales en materia ambiental. Este Consejo serviría para “promover la coordinación y la cooperación interinstitucional e intersectorial, particularmente con los gobiernos municipales, a los fines de cooperar efectivamente en el desarrollo de agendas de conservación, mejoramiento y defensa del ambiente en el ámbito local”. Asimismo, recomiendan crear el Fondo Nacional del Ambiente cuyos recursos estarían destinados al “desarrollo de proyectos y programas locales, regionales y nacionales, con la activa participación de la ciudadanía, las ONG, las universidades y las empresas e instituciones del gobierno”.

La biodiversidad del Estado Amazonas: un reto para la ciencia

Fotos cortesía de J. Senaris y O. Lasso-Alcalá

Un inventario de los recursos naturales presentes en la confluencia de los ríos Orinoco y Ventuari en el Amazonas adentro, demostró la existencia de trece especies de peces y una especie de camarón nuevas para la ciencia

Una evaluación rápida sobre la biodiversidad de los ecosistemas acuáticos presentes en la confluencia de los ríos Orinoco y Ventuari, en el estado Amazonas, llevada a cabo en el año 2003, permitió descubrir trece nuevas especies de peces y una especie de camarón hasta hoy desconocidas por la ciencia, confirmando así el sitial de Venezuela como uno de los diez países con mayor biodiversidad del planeta. Según los científicos que participaron en la investigación, “la confluencia de ambos ríos mostró una riqueza de especies muy superior a la registrada en otras evaluaciones rápidas realizadas previamente en aguas de Suramérica”. Los resultados del estudio fueron dados a conocer recientemente en un documento que será distribuido entre las principales universidades, bibliotecas e instituciones científicas de todo el mundo.

AQUARAP El estudio conocido como AquaRAP fue una iniciativa de la organización ambientalista mundial Conservación Internacional Venezuela (CI), coordinada y ejecutada por la Fundación La Salle de Ciencias Naturales con la participación de la Universidad Central de Venezuela, el Jardín Botánico de Venezuela, la Universidad de Los Llanos “Ezequiel Zamora” de Guanare, la Universidad Centro Occidental Lisandro Alvarado de Barquisimeto, la Fundación Cisneros, la Colección ornitológica Phelps y la Fundación Terra Parima.
Carlos Lasso biólogo de la Fundación La Salle, uno de los científicos que participó en la investigación y coeditor de la publicación, explicó en exclusiva para El Diario de Guayana –vía telefónica- que el objetivo de este estudio fue el de conocer y garantizar la protección de la biodiversidad y el manejo sostenible de los recursos en una de las regiones poco conocidas de Venezuela. “Generamos información que puede ser usada rápidamente no sólo por los miembros de la comunidad para conocer y manejar sus recursos adecuadamente sino también para los tomadores de decisiones en materia ambiental como las autoridades del Ministerio de Ambiente, Instituto Nacional de Parques, Instituto Nacional de Pesca, Dirección de Asuntos Indígenas, entre otros”. Según Lasso, tres aspectos motivaron la realización de este estudio: el desconocimiento de la biodiversidad de la región presente en la confluencia Orinoco Ventuari; la confirmación de ser una zona con una alta diversidad de peces; y por ser un área donde las comunidades indígenas dependen en su totalidad del uso de los recursos naturales y que además está amenazada por el tema de la minería ilegal.
Explicó que durante el trabajo de campo se evaluaron “la calidad del agua, todo lo que es la hidroquímica de los ríos Orinoco y Ventuari y sus afluentes, el marco geográfico del área de trabajo, la flora y vegetación, los invertebrados acuáticos que viven en ese medio natural haciendo más énfasis en los crustáceos de campo (camarones y cangrejos), los peces y los anfibios, los reptiles, las aves y el uso de todos esos recursos naturales por parte de las comunidades indígenas aledañas a la confluencia de los ríos Orinoco y el Ventuari”.
Esta técnica del AquaRAP fue patentada por Conservación Internacional, según informó Patricia Bandres, coordinadora de medios de la mencionada organización ambiental y la misma se inició en el año de 1990 con evaluaciones rápidas en las regiones de Papúa, Nueva Guinea, Sudáfrica y en los países de Suramérica como Ecuador, Perú y Venezuela, siendo en esta última donde se han realizado el mayor número de evaluaciones rápidas o AquaRAP, cuatro en total.

ÁREA DE ESTUDIO Según reseña la publicación, el área de estudio se encuentra en la confluencia de los ríos Orinoco y Ventuari ubicada en el centro-oeste del Estado Amazonas, extremo meridional de Venezuela. Para el estudio fueron seleccionadas a su vez tres subregiones: un área situada en el río Orinoco, aguas arriba de su confluencia con el Ventuari hasta el caño Perro de Agua; otra área ubicada en los alrededores del Campamento Manaka; y otra escogida entre la zona del bajo Ventuari y el poblado de Arena Blanca, en el caño Guapuchí. Explicó Lasso que durante el proceso de recolección de información participaron cuatro comunidades indígenas pertenecientes a las etnias curripaco, guanibia, piaroa y maco siendo las poblaciones más importantes las de Macuruco, Guachapana, Arena Blanca, Sejani y Caño Guinare, ubicadas a orillas de los ríos Orinoco y Ventuari.

HALLAZGOS QUE DESLUMBRAN Los científicos encontraron un total de 13 especies de peces y una especie de camarón (Euryynchus amazoniensis) que son nuevas para la ciencia además de datos muy interesantes sobre otros organismos como dos lagartijas que no se conocían en el país, dos especies de pericos, el perico cara sucia y el oscuro; también encontraron una especie nueva de planta acuática que vive en los raudales del Orinoco y que no se conocía para el territorio nacional. La publicación destaca entre los nuevos registros para Venezuela: una especie de planta, tres especies de crustáceos decápodos (camarones y cangrejos), 14 especies de peces y dos especies de reptiles. Asimismo registran para el Estado Amazonas: una especie de planta, tres especies de crustáceos decápodos, 14 especies de peces y dos especies de aves.
“Hay una especie de raya de agua dulce, peces ornamentales, bagres miniaturas, una guabina, corroncho, pirañas. Organismos que no habían sido descritos previamente”.
Lasso añadió que esta evaluación rápida permitió registrar nuevas especies de lagartijas, pájaros y plantas que se encuentran en países limítrofes pero que no se habían descubierto en Venezuela, “son registros nuevos para el país”. “Ahí hemos encontrado la mayor riqueza de especies de todo el Orinoco y del país. La confluencia de los ríos Orinoco y Ventuari posee casi la mitad de las especies de peces registradas en Venezuela, de las 1200 especies conocidas, cerca de 500 habitan en este ecosistema. De igual forma encontramos la mayor riqueza en camarones y cangrejos de agua dulce (crustáceos) comparado con otros países de América del Sur”.
Lasso cree que la mezcla de aguas tan distintas -las aguas del Alto Orinoco son más bien oscuras y las aguas del río Ventuari son cristalinas-, “genera una diversidad de ecosistemas y de características físico químicas que determinan esa enorme diversidad de peces y de otros organismos acuáticos”.

MINERÍA: LA GRAN AMENAZA Aunque no fue el objetivo fundamental de este proyecto, Lasso explicó que decidieron evaluar la existencia de concentraciones de mercurio en los peces debido a la presencia de la actividad minera ilegal en el estado Amazonas. “Se tomaron 19 muestras de peces de las cuales, en al menos nueve de ellas, se encontraron indicios importantes de contaminación mercurial. Hemos encontrado en especies de peces como la payara, valores seis veces por encima de los permitidos por la Organización Mundial de la Salud para consumo del ser humano”. Aunque Lasso reconoce que la situación no es tan grave como la registrada en los ríos Caroní o Paragua, “estamos hablando de una zona que está muy alejada y enclavada en el Parque Nacional Yapacana donde está prohibida la minería y donde el impacto de la minería ilegal en la biodiversidad del Amazonas es comparable con los problemas ambientales que se generan en el país vecino de Colombia con los cultivos ilícitos y la fumigación, que son dos temas muy diferente pero la consecuencia es casi la misma”. Esta situación es preocupante, según advierte Lasso por cuanto una de las conclusiones del estudio es que el 80% del recurso de la proteína animal que consumen las comunidades indígenas proviene del pescado.
“Aspiramos que una vez que hemos producido este documento y que existe la información de línea base, se sigan las recomendaciones ahí expuestas”.
Lo cierto es que para los científicos queda un largo camino por recorrer en la incógnita selva del Amazonas venezolano. Para la directora Técnica de Conservación Internacional Venezuela, Ana Liz Flores, coeditora de la publicación, junto con los científicos Carlos Lasso, Josefa Señaris y Leeanne Alonso, este es sólo “una pequeña muestra de las grandes riquezas que existen en el área, nosotros sólo hicimos un estudio rápido de la zona, estoy segura que en este delta interno hay docenas de plantas y animales resaltantes que serán completamente nuevas para la ciencia”. Tal como lo dijo Carlos Lasso, “lo que hicimos fue un pequeño arañazo, todavía queda mucho trabajo por hacer”.

Último delta interno del país
El biólogo de la Fundación La Salle, Carlos Lasso añadió que en Venezuela existen tres deltas importantes, el delta del Orinoco que es marino, luego está el delta interno de los Llanos ubicado en la confluencia del río Apure con el río Arauca y el nuevo delta conformado por el Ventuari-Orinoco donde, según Lasso, existen islas fluviales tan enormes como las que observamos frente a San Félix lo que a su juicio “condiciona la existencia de muchas lagunas y de mucha fauna interesante”. Recordó Lasso que en el año 2002, Fundación La Salle y CI ejecutaron un AquaRAP en el Delta del Orinoco y en el Golfo de Paria “y cuatro años después, en 2006, iniciamos un programa de monitoreo ecológico con la participación comunitaria. Estamos evaluando la biodiversidad y el efecto de la pesca camaronera de arrastre incorporando a los estudiantes del Liceo de Pedernales”.

Recomendaciones para la Conservación
Entre las recomendaciones planteadas en la publicación ““Evaluación Rápida de la Biodiversidad de los Ecosistemas Acuáticos en la confluencia de los ríos Orinoco y Ventuari, Estado Amazonas” para la conservación de la biodiversidad y ecosistemas del área se encuentran:
Incorporación activa de las comunidades locales, especialmente las indígenas, en actividades de protec­ción y conservación de los ecosistemas.
Alertar y pedir mayor presencia gubernamental en la región, especialmente en actividades de vigilancia del Parque Nacional Yapacana.
Ejecutar programas de estudio y monitoreo de la pesca orna­mental de cara a su manejo sustentable.
Realizar estudios detallados sobre el uso de los recursos faunísticos locales (pesquerías y cacería). Iniciar estudios con especies en categorías especiales de amenaza (p. ej. caimán del Orinoco, tortugas del género Podocnemis).
Realizar estudios detallados sobre la contaminación mercurial en la cadena trófica acuática, incluyendo muestras de sedimen­tos y de la población rural e indígena, para su análisis com­parativo.
Apoyar e incentivar actividades dirigidas al desarrollo de pro­gramas para el uso sostenible y manejo racional de los recursos de la zona.
Apoyar y fomentar actividades de turismo eco lógico o ecotur­ismo con participación local a través de cooperativas indígenas y/o empresas de trayectoria conservacionista.
Promover una nueva actividad de pesca sostenible y ecotur­ismo eco lógico especializado: la pesca ornamental.
Complementar los resultados de este AquaRAP con otras dos exploraciones en épocas climáticas contrastantes.