05 octubre 2006

La opción en la cuenca del río Caura no es la minería


Un total de 19 instituciones venezolanas y extranjeras alzaron su voz por la conservación de una de las pocas cuencas prístinas del planeta, en un claro rechazo a la actividad minera que pretende instalarse en los bosques de la que consideran la mayor frontera forestal tropical del mundo

-¡No queremos la minería en la cuenca del Caura!
Así, de forma tajante y sin medias tintas, un total de 19 instituciones venezolanas y extranjeras alzaron su voz por la conservación de una de las pocas cuencas prístinas del planeta, en un claro rechazo a la actividad minera que pretende instalarse en los bosques de la que consideran la mayor frontera forestal tropical del mundo. La presencia de mineros en la cuenca del río Caura encendió la alarma en el mundo académico y científico no sólo del estado Bolívar, sino de la red internacional de investigadores que desde los años 80 vienen levantando la información básica de uno de los ecosistemas que “sobresale a nivel nacional y mundial por su megadiversidad biológica, su sociodiversidad, su recurso hídrico y su pristinidad”.
El aula cinco de la sede de la UNEG en Chilemex reunió la noche de este viernes a un grupo de investigadores de la Unexpo, UDO, Fundación La Salle, UNEG y representantes de las comunidades indígenas Yekuana para dar a conocer la posición fijada por las 19 instituciones respecto a una actividad que a su juicio amenaza el futuro de toda una generación. “La minería ilegal no ofrece un modelo de comportamiento ciudadano. Esa minería es una actividad transgresora que compromete la construcción del país que queremos. Un minero con chupadora o balsa, independientemente de su origen cultural, es una amenaza contra el futuro de todos”.

DDHH PARA TODOS
El documento que fue expuesto por los investigadores Judith Rosales, Alexander Mansutti y Hernán Castellanos de la UNEG; Flor Meléndez de la Unexpo; Luís Pérez de la Fundación La Salle y Alberto Rodríguez de la comunidad Yekuana, advierte que durante los sucesos ocurridos en el Caura “indígenas y ambientalistas han sido sometidos a violaciones de sus derechos humanos (golpes, saqueo de algunas viviendas y quema de obras). Muchos debieron huir en medio de la noche. Ello ha sido silenciado. La defensa de los derechos humanos no tiene buenos y malos. Todos deben ser defendidos”.
Asimismo, niega que en el Caura haya existido una historia de minería y que “en su mejor momento, no ha involucrado directamente más de 15.000 personas” en todo el ámbito regional. Considera que esta actividad “genera mucho más costos que los beneficios que distribuye entre sus practicantes, costos que todos debemos pagar. Su importancia económica ha sido burdamente sobredimensionada. La opción en el Caura no es la minería, es el aprovechamiento sostenible con participación activa de las comunidades locales”. El documento apoya el plan de ordenamiento que actualmente se redacta desde el Ministerio de Ambiente por cuanto “garantiza el reconocimiento de los hábitats indígenas en el alto Caura y planes de uso con actividades económicas, ecológicas y socialmente sostenibles en el bajo Caura. Una región que tiene el potencial para mantener a todas sus poblaciones. “Sólo debemos ser sensatos. Allí la minería no es el futuro”.

CONSECUENCIAS PARA EL ECOSISTEMA
Aunque las fotos que evidencian el daño ambiental ocasionado por la actividad minera de aluvión “hablan más que mil palabras”, las consecuencias para el ecosistema son innumerables. Entre las que menciona el documento se encuentran:

1 Deforestación de cabeceras del bosque riparino (que nacen en las riberas de los riachuelos), lo que conlleva un aumento en la turbidez del agua, remoción de sedimentos y colmatación de cauces. Eso cambia la fisicoquímica y calidad del agua y por ende la fisiología de los peces. Con la consecuente desaparición y extinción local de las especies.
2 Entrada al sistema de mercurio vía cadena trófica desde invertebrados acuáticos hasta el humano, perjudicado principalmente a los indígenas y criollos que dependen de este alimento. El mercurio es bioacumulativo y por encima de 0.5 microgramos/gramo (que es lo que permite la OMS), puede ser tóxico. Está demostrado el alto nivel de bioacumulación que ha ocurrido en la cuenca del Caroní como resultado de la minería de oro. Por ser un metal pesado no degradable, los lechos fluviales y lacustres contaminados con mercurio tienen capacidad para continuar liberando el tóxico durante siglos. Los mineros y sus vecinos, al quemar la amalgama de oro-mercurio, se contaminan acumulando progresivamente el tóxico y avanzando en los síntomas de la enfermedad conocida como hidrargirismo. Los consumidores de pescado se contaminan con metilmercurio, desarrollando la enfermedad de Minamata en función de los niveles de contaminación y de la frecuencia de consumo.
3 Caída de la pesca, principal fuente de sustento del área, tanto a la ornamental, deportiva, de subsistencia como artesanal. El impacto no es sólo local sino que tiene un radio de acción importante.
4 Con la entrada de la minería hay una mayor demanda de recursos naturales, especialmente pesca. Eso trae consigo una sobreexplotación de los grandes carnívoros (bagres, pavones, curvinatas) y otros herbívoros (morocoto, palometas, boconas), que son importantísimas para los yekuanas.

Asimismo, la declaratoria indica que debido a la alta productividad y diversidad biológica del ecosistema ribereño del Caura, “cualquier intervención en la carga sedimentaria como la que produce la minería de oro aluvial alteraría la dinámica hidráulica del río y su equilibrio con el hábitat y la biota ribereña existente. Hemos demostrado la alta dependencia directa e indirecta que tienen los Yekuana de los recursos de los sistemas ribereños sobre los cuales se sustenta su vida cotidiana (Rosales y Knab-Vispo publicación Libro N. 7 de Scientia Guianae), por ejemplo mas de un 70% de las plantas tienen utilidad”.
Los expertos resaltan la importancia de la red hidrográfica del Caura cuya cobertura vegetal está dominada por formaciones de bosques húmedos.
“Está bordeada por bosques ribereños que exhiben diferentes relaciones ecohidrológicas con los ambientes acuáticos que determinan la estructura y composición de estos ambientes ecotonales tierra-agua. Estos bosques ribereños a pesar de tener una baja diversidad local, generalmente asociada a la intensidad de la inundación, se diferencian de los ecosistemas de tierra firme añadiendo información de diversidad de paisaje y regional relacionada con la hidrodinámica y características geomorfológicas particulares de cada paisaje ribereño funcional. De allí la importancia de su conservación en términos de representatividad y unicidad taxonómica”.
Este documento se hará circular a través de la red internacional de investigadores y científicos para que continúen anexándose un mayor número de personas en defensa del “bono que sus hijos tienen para vivir en un mundo vivible”.

SINERGIA
Los resultados del Foro “Minería en la Guayana Venezolana”, realizado en marzo de este año en el marco del I Congreso Internacional de Biodiversidad del Escudo Guayanés”, evidenciaron una debilidad institucional y de Estado para la administración de la minería y sus consecuencias sociales y ambientales. Los asistentes al Foro advirtieron la necesidad de crear la sinergia para integrar el sistema humano y el sistema natural en búsqueda de un manejo racional. Asimismo, advirtieron que “aunque se ha hablado de la reconversión todavía no se vislumbra una factibilidad social y territorial para implementar estas alternativas”. En tal sentido exhortaron a conformar un equipo de trabajo interdisciplinario, interinstitucional y con actores locales con el fin de desarrollar un proyecto de saneamiento ambiental en Guayana que incluya como fases: la auditoria ambiental, fortalecer y crear líneas de investigación con enfoque de investigación aplicada, y el desarrollo de acciones cuidadosamente elaboradas de manejo que cuenten con seguimiento y continuidad. Finalmente, se estimó repetidamente la necesidad de educación ambiental y de capacitación local para formar nuevos promotores que estructuren opciones de comanejo.


Razones para conservar
El grupo de 19 instituciones que avalan esta declaratoria consideran que la alta diversidad y la insuperable belleza escénica que alberga la cuenca del Caura desde los legendarios tepuyes y los complejos rocosos hasta las planicies aluviales son razones suficientes para su conservación. Un ecosistema que además posee:

1,4 toneladas de billones de biomasa que equivalen a más de 700 millones toneladas de carbono
2.600 de especies de plantas vasculares agrupadas en 661 géneros y 172 familias
Ato endemismo con más de 88,3 % de géneros
17% de la diversidad vegetal de Venezuela y 28% de la diversidad vegetal de Guayana
32% de las especies faunísticas reportadas de Venezuela y 53% de las especies únicas de la Guayana Venezolana
168 especies de mamíferos
475 especies de aves
34 especies de anfibios
53 especies de reptiles
191 especies de peces
9 especies de crustáceos
3 especies de moluscos
13 especies fueron endémicas a Venezuela
35 especies están en peligro
251 tienen distribuciones restringidas a la Guayana Venezolana.

140 mil hectáreas de bosque se pierden cada año en el país

El pasado viernes 29 de septiembre se llevó a cabo la tercera y última Consulta Pública del Anteproyecto de Ley de Bosques ante un auditorio repleto de voces críticas que aspiraba más de un día de discusión

El último de los tres talleres organizados por el Ministerio de Ambiente (Minamb) para la discusión del Anteproyecto de Ley de Bosques se realizó ayer en Ciudad Guayana. Al parecer el hecho de poseer la Región Guayana el 82 por ciento de los bosques del país no significó ninguna ventaja para que dicha consulta pública se iniciara precisamente, en una de las zonas con mayor extensión de bosques y donde las amenazas que se ciernen sobre él (avance de la frontera agrícola, explotación ilegal de madera, ganadería y minería) se hayan incrementado en los últimos años. Sólo basta recordar el estudio llevado a cabo por la organización ambientalista venezolana Acoana sobre la reducción en los últimos 30 años de los bosques en el municipio Sucre del estado Bolívar, donde precisamente, está ubicada la cuenca del río Caura, muy publicitada en estos días. A Guayana el Minamb la dejó de última, quizás por las voces críticas que, intuía, encontraría en un auditorio que a todas luces, quedó insuficiente para la cantidad de personas interesadas en discutir los avances de la nueva Ley que será presentada a la Asamblea Nacional para su aprobación. Más de cien personas, entre ingenieros forestales, investigadores, representantes de sociedades conservacionistas, centros de investigación locales y comunidad en general colmaron la capacidad del salón Angostura del Hotel Intercontinental desde las ocho de la mañana para conocer las bondades de una ley que, según señala la exposición de motivos, aspira “proporcionar las garantías legales necesarias para afianzar en el país un sistema de gestión forestal que permita aprovechar al máximo las ventajas de ese potencial forestal, en equilibrio con las necesidades de mantener y recuperar las múltiples funciones de los bosques”. Un equilibrio muy necesario si se toma en cuenta que en la última auditoria ambiental del Minamb, se evidenció que la reducción de la superficie de bosques en el país pasó de 62% a 54,2%, en el lapso comprendido entre 1977-1995, lo que significa que se han perdido cerca de 7 millones de hectáreas de bosques, la mayoría de ellos al norte del río Orinoco. Precisamente, la asesora legal de Bosques del Minamb, Moraima Goudet aseveró ayer que 140 mil hectáreas de bosques se pierden cada año en el país. Una situación que a través del Anteproyecto de Ley de Bosques esperan revertir.

ALTERNATIVAS DE USO
Goudet explicó que la ley contempla dos mecanismos, “uno es bajando la presión sobre los bosques naturales, dándole a las comunidades otras formas de sustento y alternativas de uso agroforestales que permite mantener un uso forestal en las áreas y reducir la presión sobre el bosque natural”. La abogada del Minamb defendió la gestión participativa de los bosques como uno de los puntos más resaltante de la nueva ley. “La anterior ley de Suelos y Aguas planteaba el acceso al bosque con fines de extracción maderera y restringía el acceso a un sector limitado del país; ahora se promueven nuevas formas de acceder al bosque para darle cabida a las comunidades organizadas y a las empresas de producción social”. Dijo que la ley busca impulsar el uso múltiple del bosque no sólo con fines maderables sino también el aprovechamiento de bienes no maderables, tales como el ecoturismo y los servicios ambientales que genera el bosque. Resaltó la importancia que la nueva ley le da a la valorización de los bosques naturales, “las plantaciones representan el gran futuro de lo que es la materia prima forestal del país, los bosques naturales ubicados en esta región queremos preservarlos como única reserva que le está quedando al país”. Otro de los cambios –dijo- se refiere a los planes de manejo forestal que, según la nueva ley, estarán destinados a cualquier escala de actividad forestal no sólo a las grandes plantaciones como una nueva estrategia para el manejo de bosque. “Lo que queremos es que el acceso al bosque se haga de una manera más planificada y sustentable posible”.

POCO TIEMPO
Sin embargo, para muchos de los investigadores ambientales presentes en este acto, el tiempo escogido por el Minamb -de un solo día de discusión, dividido en mesas de trabajo-, era muy corto para poder evaluar los 106 artículos de la nueva ley y que la misma fuera el resultado de una verdadera participación ciudadana y no una simple validación de una ley que ya está redactada, o como dijo uno de los ambientalistas “otro saludo más a la bandera”. Entre los que rechazaron el mecanismo de consulta establecido por el Minamb, fue el grupo de investigadores que integran el Centro de Investigación Ecológicas de Guayana de la UNEG, cuya coordinadora, Glenda Rodríguez, expuso que estos dispositivos no incorporan luego mecanismos de retroalimentación, de manera tal que todas las observaciones que se hacen a determinada ley no reciben respuesta por parte de los organismos del Estado. “Así pasó en la consulta pública sobre Imataca y el de la Reserva Forestal del Caura y no sentimos, como sector académico, que nuestros planteamientos están siendo tomados en cuenta”. Asimismo, Rodríguez anunció que las definiciones de sustentabilidad que plantea la ley en cuestión se refiere sólo a los procesos ecológicos y desconoce o al menos no menciona “explícitamente” la sustentabilidad social y económica que son los tres pilares fundamentales de dicho concepto, “lo que puede dar pie a deficiencias y a pérdida de viabilidad de la ley”. Por su parte, la investigadora de la UNEG, Luz Delgado dijo que la ley adolece de indicadores claros que permitan establecer “concretamente el proceso de participación ciudadana”; además insiste en la necesidad de contar con una base cartográfica validada por cuanto las estadísticas forestales no son estandarizadas y por eso cuando se habla de la tasa de deforestación no se tiene una base referencial”. Por lo pronto, la directora general de Bosques del Minamb, Olga Pérez anunció que para mediados del próximo año se podrá contar con el mapa de cobertura boscosa el cual permitirá obtener en tiempo real, a través de un sistema de información cartográfica, el conocimiento de la tasa de pérdida de cobertura de bosque a nivel nacional. Agregó que el mencionado mapa está siendo elaborado por el Instituto Geográfico Simón Bolívar, como una primera fase de lo que será el inventario forestal nacional. Lo cierto es que a las once y media de la mañana de ayer quedaron instaladas las mesas de trabajo con la esperanza que sus observaciones sean incorporadas al texto de ley.

“Subestimamos la participación”
La directora general de Bosques del Minamb, Olga Pérez dijo que la consulta pública contempla “legalmente” un solo día de discusión, pero considerando que era la Ley de Bosques se establecieron tres talleres, uno en Caracas donde se reúnen un conjunto de actores “que si bien no están manejando el bosque tomando decisiones sobre él”; otro en Mérida donde se forman los ingenieros forestales del país y el tercero en Bolívar “donde realmente se está haciendo una política de manejo forestal en el país y donde los muchos o pocos bosques que tenemos en el país están aquí en Guayana,… pero desafortunadamente, subestimamos la participación y lamentamos que no hubiésemos sido más previsivos”. Dijo que están “muy interesados” en que las opiniones de todos estén recogidas en esta ley “y si tenemos que hacer más talleres en Bolívar para que todos se vean representados y que sientan que sus opiniones serán escuchadas el Ministerio está en la mejor posición para hacer el esfuerzo que sea necesario”.

El Caura requiere ciudadanos conscientes de su valor ecológico

Ante la amenaza de la actividad minera que se cierne sobre una de las pocas cuencas intervenidas por el hombre urge generar una política de educación e información hacia todos los niveles de la población

45 mil kilómetros cuadrados conforman uno de los ecosistemas con mayor biodiversidad del mundo. Para algunos investigadores ambientales la cuenca del Caura es la última del planeta que queda en tal grado de pristinidad, es decir que ninguno de sus ríos ha sido intervenido ¿“Por ahora”? Con una superficie de bosques de más 4.2 millones de hectáreas, es una cuenca rica en biodiversidad, en diversidad cultural y con un gran potencial de desarrollo para la generación de los servicios ambientales. Según datos aportados por la organización ambientalista Acoana, la cuenca del río Caura posee una biomasa aproximada de 1.400 millones de toneladas, 17 por ciento de las especies florísticas del país y más del 32 por ciento de la fauna nacional, además de ser un importante reservorio de carbono para el mundo. Pero ante una “bulla” minera no hay ambiente que importe. Esta semana El Diario de Guayana publicó las declaraciones del director estadal del Ministerio de Ambiente, Oscar Padrón quien confirmó la presencia de mineros en la zona de Entreríos confluencia del río Erebato en el Caura. ¿Y entonces? Es el momento de retomar las reflexiones de la antropóloga e investigadora de la Uneg, Nalúa Silva sobre la urgencia de generar una política de educación e información hacia todos los niveles de la población que fortalezca la conciencia ambiental tan urgida ante las diversas amenazas que se ciernen sobre esta cuenca, desde el avance de la frontera agrícola, la explotación ilegal de madera, ganadería, minería, la creación de una ciudad y hasta un posible aprovechamiento hidroeléctrico en el alto Caura. Esta investigadora, estudiosa de la dinámica socio ambiental de la cuenca del río Caura, advirtió en el año 2005 que “luego de la apertura de la Reserva Forestal de Imataca, no se han tomado medidas de control ambiental reales, sino que se sigue permitiendo la minería, desafectando áreas y creo que en el mismo Ministerio del Ambiente está el dilema de abrir la cuenca del Caura cuando está el precedente de Imataca, es un dilema de conciencia”. Recordó que al deforestar se disminuyen una gran cantidad de recursos como el oxigeno, lo que conlleva al inicio del proceso de desertificación el cual influye en la capa de ozono y en el recalentamiento global. Por eso no duda en sentenciar, que “el aporte al país y al mundo es la conservación de esta cuenca”. Advirtió que la proyección del avance de la frontera agrícola para el año 2050 indica que sólo quedará una porción del estado Amazonas y otra igual de la cuenca del Caura, “todo lo demás será intervenido, si seguimos a este ritmo”.

EXPERIENCIAS AJENAS
Insistió en la necesidad de aprender de las experiencias de los países desarrollados que a pesar de haber destruido sus bosques han entendido las consecuencias que eso ha traído en la calidad de vida de la humanidad. “Una de las enseñanzas del mundo industrial hacia nosotros es que las actividades extractivistas no generan un verdadero desarrollo, que estas actividades en los países donde se han practicado y que han servido como base de la economía lo único que han servido es para que los recursos desaparezcan y en la actualidad son pueblos sumamente pobres”.
En tal sentido, exhortó a los distintos organismos gubernamentales a crear políticas destinadas a la conformación de ciudadanos más conscientes del valor ecológico y cultural de esta región, pero “a todos los niveles y con líneas directrices que vengan desde el municipio y que contemple los diferentes actores públicos y privados que generan políticas públicas, en este caso alcaldías, Gobernación, CVG, cada empresa debe generar su propia política ambiental y eso se compatibiliza con la formación de un ciudadano de manera integral desde sus primeros años de formación”.

SERVICIOS AMBIENTALES
Los estudios realizados en la cuenca del Caura la han convencido de la posibilidad de un desarrollo sostenible en esta área, pero a través de programas dirigidos a la captación de servicios ambientales. “Hay un nuevo desarrollo económico que aún no se ha experimentado que se basa en el alquiler de estos espacios para actividades científicas”. Silva asegura que el Caura es un laboratorio natural y muchísimas instituciones del mundo estarían interesadas en estudiar dinámica de ríos, bosques, aves. Explica que para implementar este proyecto es necesario reunir unas condiciones previas de “organización social, generar medidas de control ambiental por parte del Ministerio del Ambiente y toda una normativa que lo haga factible”. Más aún, consideró que el grueso de los recursos puede venir por concepto de pago de servicios ambientales, “sobre todo captura de carbono”. “Hay un grupo de gente que está trabajando desde el Programa BioGuayana y desde la Uneg para incidir en los diferentes niveles del Estado y hacer entender que la captura de carbono se puede implementar como proyecto”.
Refirió que aunque tales planteamientos han tenido receptividad, “el Estado quiere tener la sartén por el mango y aunque se anuncia la participación, no necesariamente se toma en cuenta de una manera real y verdadera a los grupos locales de investigación, más bien se tiende a controlar los proyectos y cuando se les da participación a los entes locales es cuando se tiene armado todo un esquema que, a veces, es incompatible con el planteamiento de los investigadores”.
En todo caso, Silva indicó que plantearse un desarrollo en la cuenca del Caura pasa en primer lugar por un diagnóstico integral y un plan de manejo “serio” con la participación de todos los actores con el fin último de “conservarla no sólo en la actualidad, sino para generaciones futuras”.

OPORTUNIDADES
Para Nalúa Silva son muchas las oportunidades que presenta la cuenca del Caura para un desarrollo sostenible, incluso así lo ha demostrado la historia, “en la cuenca han existido poblaciones humanas que encontraron la tecnología adecuada para la explotación de ese medio ambiente”. Pero a su juicio, existen otras oportunidades como el potencial turístico, la diversidad cultural (indígena, mestiza y negra), la organización comunitaria, la valoración de los recursos forestales no maderables y el programa de captura de carbono.

28 septiembre 2006

Una capa de ozono en lenta recuperación


A la luz del último informe elaborado por 250 científicos de la Organización Meteorológica Mundial y del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, será hasta el año 2065 cuando se podrá ver recuperado el “agujero negro” sobre el Antártico

Otro 16 de septiembre. Otra conmemoración del Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono. Otro año más de acciones y llamados a proteger la zona de la estratosfera que permite filtrar los rayos ultravioletas, procedentes del sol, evitando los dañinos efectos sobre la humanidad y el medio ambiente. Pero, otros 59 años más nos esperan para poder ver recuperado el agujero en la capa de ozono sobre el Antártico. A la luz del último informe elaborado por 250 científicos de la Organización Meteorológica Mundial, (OMM) y del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) bajo el título “Evaluación Científica del Agotamiento del Ozono del PNUMA/OMM: 2006”-, las investigaciones realizadas en 2002 preveían una completa restauración de la capa de ozono para el año 2050, sin embargo, “las nuevas mediciones de los científicos reflejan que ese momento tardará en llegar entre 5 y 15 años más de lo previsto, según las zonas geográficas”. Entonces, ¿El Protocolo de Montreal no está dando los frutos esperados?

COSECHA DE UN PROTOCOLO
La OMM asegura que sí porque “la concentración de agentes destructores del ozono se ha reducido de forma sostenida desde que alcanzaron sus máximos en la troposfera entre 1992 y 1994 y en la estratosfera alrededor de 1998”. Según el director ejecutivo del PNUMA, Achim Steiner, esta recuperación demuestra que el Protocolo de Montreal está trabajando, “pero la recuperación atrasada es una advertencia de que no podemos abandonar la capa de ozono y debemos mantener y acelerar nuestros esfuerzos para eliminar los productos químicos dañinos”. El Protocolo de Montreal, fundamento jurídico firmado el 16 de septiembre de 1987, engloba los esfuerzos mundiales por salvaguardar la capa de ozono mediante controles sobre la producción, el consumo y el uso de sustancias que agotan el ozono, entre ellos los clorofluorocarbonos o CFCs. Hasta la fecha, más de 150 países lo han ratificado y, adicionalmente, en febrero de 2005 entró en vigencia el Protocolo de Kyoto con la aprobación de más de 140 países que decidieron asumir el compromiso de disminuir para 2008-2012 las emisiones de gases de efecto invernadero a un 5 por ciento, menos del nivel de emisiones de 1990. No obstante, la OMM asegura que el proceso de recuperación será lento. El informe reafirma que “el agujero en el ozono antártico no ha empeorado desde fines de la década de 1990, pero se espera que huecos más grandes aparezcan en las siguientes décadas". El mismo explica que el “agujero” de la Antártica ha crecido año con año desde mediados de la década de 1980 durante el mes de agosto, alcanzando su mayor tamaño, por lo general, a fines de septiembre.Según los expertos, “el ozono sobre el Antártico debería recuperarse para el 2065, 15 años más tarde de lo esperado”. La razón de esto –explican- se encuentra en las condiciones especiales dentro del vórtice del Antártico, donde se produce un ciclón natural de vientos extremadamente fríos y veloces, por lo que se espera que el “agujero” de ozono en el Antártico se repita con frecuencia por otras dos décadas. Asimismo, el informe reseña que los científicos tuvieron que realizar nuevos cálculos en los cuales incluyeron “la cantidad de CFC-11 y CFC-12 que hay almacenada en los frigoríficos y otros aparatos, que antes no se habían contabilizado a pesar de que gran parte terminará emitiéndose a la atmósfera. Además, se ha examinado que el producto que se utiliza para sustituir a esos gases, el HFCF-22, también daña la capa de ozono, aunque en una representativa menor medida”. Asimismo, el informe de la OMM y de PNUD determina que según las investigaciones en el casquete polar Antártico, “las masas de aire presentes en esa zona no se renuevan tan fácilmente, por lo que las concentraciones de sustancias nocivas tardan mucho más tiempo en diluirse”.

¿QUÉ ES LA CAPA DE OZONO?
Si los rayos ultravioleta del sol entraran directamente a la superficie del planeta Tierra, todos los seres vivos que habitan en ella sufrirían una serie de mutaciones tales como tumores cancerosos, alteración química de las plantas, deterioro del ecosistema marino, entre otros. Pero, gracias al perfecto equilibrio del universo, el planeta cuenta con la capa de ozono, una zona en la estratosfera que permite filtrar los rayos ultravioletas evitando los dañinos efectos sobre la humanidad y el medio ambiente.
El ozono es un gas que se encuentra en una de las capas de la atmósfera llamada estratosfera. La alta densidad del ozono en la estratosfera forma lo que se conoce como la capa de ozono cuya mayor concentración se encuentra aproximadamente entre los 20 y 27 kilómetros de altura (Randel, Stolarski, 1999) sobre la superficie terrestre. Este gas se forma debido a la acción de los rayos ultravioleta procedentes del sol y de las descargas eléctricas sobre las moléculas de oxígeno, las cuales absorben esta energía transformándose en ozono (O3). De forma tal que esta capa actúa como filtro de las peligrosas radiaciones ultravioletas, llegando sólo una pequeña cantidad de ellas a la superficie de la Tierra, las cuales son necesarias porque facilitan la absorción de la vitamina D.
Sin embargo, la capa de ozono es atacada por elementos como el cloro, metano, bromo y flúor; los cuales se liberan de los compuestos sintéticos que se originan en los aerosoles, frigoríficos, aires acondicionados, extintores, productos de limpieza, disolventes y también en la fabricación de los materiales de aislamiento térmico a espumas plásticas. Estos compuestos, mejor conocidos como clorofluorocarbonos, van debilitando la capa de ozono generando los conocidos “agujeros negros”, los cuales se ubican sobre los polos. Uno de los primeros científicos en comprobar los efectos perjudiciales de los clorofluorocarbonos fue el mexicano y Premio Nóbel de Química, Mario Molina quien dijo que estos compuestos “pueden permanecer en el medio ambiente varias décadas, y algunos de ellos casi un siglo. Los efectos que en la capa de ozono vemos hoy en día son debidos a los compuestos emitidos hace uno cinco, diez o quince años". Asimismo, además del efecto de los gases y productos químicos producidos por el hombre, las erupciones volcánicas y el afecto invernadero provocan un recalentamiento de las capas inferiores de la atmósfera, las cuales generan un enfriamiento de la estratosfera que a su vez, estimula la formación de partículas de hielo que facilitan la liberación del cloro y por consiguiente la destrucción de la capa de ozono.

NORMAS VENEZOLANAS
El portal del renovado Ministerio de Ambiente, MinAmb, anuncia una serie de actividades conmemorativas del Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono con el fin de concientizar a la colectividad sobre los riesgos que implica el uso y abuso de las sustancias agotadoras del ozono (SAO), las cuales están normadas según lo establecido en los decretos 3.228 de noviembre de 2004, y posteriormente el 4.335, de 2005. Para el MinAmb, “esta acción legislativa está en consonancia con la suscripción de nuestro territorio al Protocolo de Montreal”. Reseña que las regulaciones vigentes para proteger la capa de ozono están representadas en la Ley Penal del Ambiente; el decreto de creación del Fondo de Reconversión Industrial (Fondoin); el cambio en arancel de aduanas; la Ley Orgánica de Aduanas; la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela; y decretos arriba mencionados.

Fuentes consultadas: OMM, PNUMA, Tierramérica, MinAmb

12 septiembre 2006

La chenchena: un pariente prehistórico que habita en el Orinoco

Conocida en el mundo científico como Opisthocomus hoazin, es una de las tres especies de aves que presenta en sus alas unas garras parecidas a las encontradas en el Archaeopteryx, fósil considerado el eslabón perdido entre los reptiles y las aves que vivió en Alemania, hace 145 millones de años atrás

Fotos: William Castañeda y Google

Un ave que aún conserva rasgos evolutivos del Jurásico Superior trepa y se zambulle por los caños de la ribera del río Orinoco. Desde que son pichones, sortean las amenazas de cualquier depredador, con una eficacia tal, que le ha permitido mantener una alta población de su especie.
Como toda ave, la chenchena o guacharaca de agua cumple un ciclo vital dentro de los ecosistemas acuáticos. Conocida en el mundo científico como Opisthocomus hoazin, es una de las tres especies de aves que presenta en sus alas unas garras parecidas a las encontradas en el dinosaurio Archaeopteryx, un fósil considerado el eslabón perdido entre los reptiles y las aves que vivió en Alemania hace 145 millones de años atrás.
Las otras aves con estas características son el avestruz y el touraco (ver foto); sin embargo la chenchena vive el mismo tipo de vida que se supone vivió su antiguo pariente: salta, aletea, y se lanza por los ríos donde habita. Razón suficiente para impulsar una campaña de conservación de esta ave tan peculiar del corredor ribereño del Orinoco.

ÚNICA FAMILIA
La chenchena es un ave exclusiva de la cuenca del río Orinoco -y sus afluentes-, así como también de la cuenca amazónica. Suele encontrarse en las orillas de las quebradas, caños, morichales, manglares, bosques de galerías y lagunas rebalseras; por eso es muy común observarla –aunque es muy escurridiza- a lo largo de la ribera del Orinoco.
Del orden de los Opisthocomiformes, la chenchena pertenece a la familia de los Ophistocomidae, aunque para los especialistas en aves nunca ha sido tarea fácil clasificarla; primero, estuvo muy cerca de la familia de los Psittaciformes, después hicieron una subfamilia y hoy por hoy tiene una única familia que es la Opisthocomus hoazin, al menos, hasta nuevo hallazgo, porque los estudios en el área de la taxonomía continúan a fin de ubicarla definitivamente dentro de una familia.

POSE NATURAL
Es un ave folívora por cuanto su dieta se compone exclusivamente de hojas y aunque no es de un vistoso colorido, la chenchena se caracteriza por tener un porte elegante, sereno, ideal para fotografías. Puede llegar a medir hasta 35 cm. de largo cuando es adulto y su color marrón le permite confundirse con el follaje, a pesar del azul eléctrico que exhibe su cara, el cual se torna más intenso durante la época reproductiva.
Su canto no es tan melodioso como el de otras aves, incluso para los llaneros puede traer la ruina de la familia, pero eso ya son cuentos de camino. Posee en cada ala una especie de garra que las mantienen durante la época de pichón hasta que cumplen la etapa juvenil, ya de adulto sólo pueden apreciarse unos muñones. Esta ave forrajera tiene un cuerpo muy pesado que sólo le permite hacer vuelos muy cortos, aunque se desplaza en brincos muy ágiles sobre el ramaje.

AZUL INTENSO
Para el ornitólogo y profesor de la UNEG, Rosauro Navarro la mejor época para observarla es durante el periodo de aguas altas del Orinoco -mediados de agosto hasta octubre- cuando la chenchena macho está preparando sus nidos porque se acerca la etapa de apareamiento o conquista.
Esta parte es muy curiosa por aquello de que “el que se casa, casa quiere”, y es que entre las ofertas que debe hacer el macho para atraer a la hembra es el de poseer un buen nido casi siempre construido en las zonas arbustales y matorrales que están en la orilla de los caños.
Navarro describe el momento del apareamiento como todo un acontecimiento de color y sonidos. “Los machos tienen en la cara un azul muy bonito que se enciende durante este periodo y en la corona tienen unas plumas, las cuales son desplegadas para atraer a la hembra, hace unos graznidos y se pavonea para conquistarla, es todo un espectáculo”.
Una vez establecida la pareja viene la cópula y de ahí en adelante la cría de los pichones es asumida por ambos padres quienes se mantienen juntos hasta que los pichones llegan a la etapa juvenil y éstos se separan para formar sus propias familias. No obstante, refiere Navarro que en aguas bajas se pierden, y suelen observarse en grandes cantidades en unas lagunas que se forman en el río Aro, al oeste del estado Bolívar.
Destaca este apasionado de las aves, la habilidad que tienen los pichones para sobrevivir ante cualquier ataque de los depredadores. “Si se cae del nido se sumerge y nada con una facilidad increíble, y al llegar a la orilla se valen de las garras que tienen en las alas para trepar a los árboles. Han desarrollado desde su época juvenil hasta adulto una estrategia de supervivencia muy eficaz”.

CONTEMPLAR ANTES QUE CAZAR
Aunque algunos manifiestan que tiene un sabor muy amargo y un olor muy penetrante, la chenchena es constantemente amenazada por los cazadores furtivos que nunca faltan, de ahí que Navarro insista en la importancia de establecer un programa de educación ambiental en los pobladores de la ribera del Orinoco “para hacerles ver que es una especie atractiva para los amantes de la naturaleza y que llevando a la gente a observarla da más dividendos que cazarla y comerla”.
Además, reitera el ornitólogo de la UNEG, la chenchena es un ave que depende mucho de los bosques ribereños donde ella se reproduce, "por lo que un plan de conservación de esta especie única debe integrar estos ecosistemas". ¿Se imaginan la cantidad de turistas queriendo una foto del pariente del Archaeopteryx?

Dinosaurio con plumas
Aunque el debate sobre si era un ave o un dinosaurio con plumas continúa, lo cierto es que el Archaeopteryx significa ala antigua y es, para muchos científicos, el más célebre de los fósiles desde que en 1861 se encontrara la primera pluma.
Ya son seis los esqueletos descubiertos los cuales –según señala la tarjeta de exhibición del Museo Británico donde está expuesto un modelo del ejemplar-, “son muy ligeros, siendo sus huesos huecos como los de las aves voladoras”; de ahí que para los seguidores de la teoría evolutiva es el eslabón perdido entre los reptiles y las aves. Incluso, algunos paleontólogos piensan que la morfología de las garras del Archaeopteryx sugiere que esta ave primitiva sería de hábitos arborícolas, es decir, viviría entre las copas de los árboles y tendría una elevada capacidad para trepar a las mismas