16 noviembre 2005

Incendios en Parque Nacional Canaima















Un total de 3495 hectáreas se quemaron durante el año 2004, según las estadísticas registradas por el Instituto Nacional de Parques
 
El indígena que quema para cazar, para su conuco o para avisar que va de un poblado a otro; el turista que lanza el cigarrillo mientras viaja a lo largo de la carretera que lo conduce a la Gran Sabana o que deja encendida la fogata; cualquiera que sea la causa, lo cierto es que el Parque Nacional Canaima, ubicado al sur de Venezuela, continúa quemándose.
A pesar de estar incluido en la lista mundial como Patrimonio Natural de la Humanidad, por ser una “muestra relevante de las etapas de la evolución de la tierra”; por constituir   un “ejemplo sobresaliente de los procesos geológicos y biológicos actuales en la evolución y desarrollo de los ecosistemas terrestres y acuático”; por contener “fenómenos naturales únicos” y ser el hábitat de supervivencia de “especies de plantas y animales raros o en peligro de extinción”, la realidad es que el Parque Nacional Canaima continúa quemándose.
No obstante ser considerado por innumerables científicos e investigadores de reconocidas universidades locales y foráneas como un laboratorio natural para el avance de la ciencia, la verdad es que el Parque Nacional Canaima continúa quemándose.
Más allá de la importancia de estar ubicado dentro de la cuenca del río Caroní, la cual abastece de agua a las centrales hidroeléctricas Guri, Caruachi, Macagua I y II que generan el 70 por ciento de la energía que se consume en el país, el Parque Nacional Canaima continúa quemándose.
Por más que estén presentes Edelca con el proyecto Mayú y la brigada de combate de incendios forestales; Inparques con sus guardabosques; la Guardia Nacional con sus puestos de control; el Ejército con dos puestos de comando; la Gobernación del Estado Bolívar a través de Defensa Civil y las innumerables organizaciones no gubernamentales ambientales que trabajan activamente en la zona, el Parque Nacional Canaima continúa quemándose.
Si bien su mágica belleza natural inspiró las míticas obras “Canaima”, del escritor venezolano Rómulo Gallegos o “El mundo perdido”, de Arturo Conan Doyle, el Parque Nacional Canaima continúa quemándose.

Datos que arden
Cada año, durante la época de sequía que va desde diciembre a junio, se pueden observar las columnas de humo que se elevan en distintas partes de este vasto territorio de 3 millones de hectáreas. Ubicado al sureste del estado Bolívar, el Parque Nacional Canaima está integrado por el sector oriental -la Gran Sabana- y el sector occidental –Laguna de Canaima-, siendo el primero de ellos el más afectado por los incendios, según los datos registrados por el Instituto Nacional de Parques.
Tal como lo explica el director de Inparques en el estado Bolívar, César Cario, el número de hectáreas quemadas durante el año 2004 revelan un aumento en los incendios generados en el sector oriental del parque. Durante el 2004 se quemaron un total de 3495 hectáreas, de las cuales 2168 hectáreas pertenecen al sector oriental y las restantes 1327 hectáreas al sector occidental.
Las estadísticas de Inparques señalan que el número de hectáreas quemadas en el sector oriental del Parque registró un aumento significativo respecto al año 2003 cuando se totalizaron 634 hectáreas afectadas. No obstante, los incendios en el sector occidental disminuyeron con respecto al año 2003 cuando se registraron 1393 hectáreas quemadas.
El funcionario de Inparques explicó que durante la temporada de sequía se incrementa la labor del Comando Regional Unificado para el Combate de Incendios Forestales, conformado por el Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales, Protección Civil, Guardia Nacional y Ejército y los distintos actores presentes en el parque. Casio afirmó que esta “interacción ha demostrado que con la unión de esfuerzos podemos lograr una mayor presencia y una mayor corresponsabilidad de lo que es la guardería ambiental”.

Cultura del fuego
El titular de Inparques en el estado recordó que el fuego está muy arraigado en la cultura indígena, “lo utilizan como medio de comunicación. Esa es su cultura y hemos ido hacia un proceso de educación de qué es el fuego y cómo usarlo; porque se han presentado grandes incendios por una fogata mal apagada”. En tal sentido, las acciones emprendidas por Inparques están dirigidas a afianzar el programa de educación ambiental; ampliar los cursos de bomberos forestales en las distintas comunidades indígenas del área y continuar fortaleciendo los distintos proyectos que se llevan a cabo en el parque, entre los cuales destaca el convenio firmado con el Banco Mundial para la elaboración del proyecto “Manejo del Parque Nacional Canaima”, el cual contempla cuatro componentes: la conservación de la biodiversidad presente en el parque, la participación y fortalecimiento de las comunidades indígenas dentro del parque, el fortalecimiento interinstitucional de los tres entes firmantes del convenio: Edelca, Inparques y la Federación Indígena y el financiamiento sostenible de los mencionados componentes. Cario estima que para finales de octubre de este año debería estar definido la conformación del proyecto para presentarlo a las autoridades del Banco Mundial, “y si se aprueba se pasaría a la fase de los aportes de recursos para su ejecución, de los cuales el Banco Mundial aportaría 11 millones de dólares para el comienzo de la ejecución del proyecto pautado para 7 años y Venezuela se comprometería a colocar 33 millones de dólares”.

Temporada de incendios
En todo caso, la época de incendios se aproxima y con ella la preocupación por el número de hectáreas adicionales de bosque que se quemarán este año.
Una inquietud que exige del Estado venezolano una presencia permanente y al que le corresponde fijar una política orientada a la consolidación del desarrollo sustentable de las comunidades que hacen vida en el Parque Nacional Canaima, a fin de evitar que los incendios sigan consumiendo las áreas boscosas que quedan.

Recursos que no apagan fuegos
El presupuesto del 2005 designado por el Marn para la dirección estadal de Inparques es de 27 millones de bolívares, lo que representa un aumento sustancial respecto al año 2004 cuando se le destinaron 5 millones de bolívares. Sin embargo, siguen siendo muy pocos para controlar un área tan extensa de parque. Por eso los esfuerzos del director estadal de Inparques van encaminados a aumentar los ingresos propios a través del pago por canon de concesión, autorizaciones, boletería de entrada a los parques y la venta de material educativo e informativo sobre el Parque Nacional.

Niños del Amazonas liberan 5000 tortuguillos arrau en el río Orinoco


La actividad busca incorporar cada vez más a un mayor número de organizaciones públicas y privadas en la conservación de una de las especies en peligro de extinción

Los niños y adolescentes de la Unidad Educativa Bolivariana Provincial del estado Amazonas, al sur de Venezuela, fueron los encargados de liberar los 5 mil tortuguillos arrau en el sector Laja de Miranda en el río Orinoco, una actividad que va incorporando cada vez más a un mayor número de organizaciones públicas y privadas en la conservación de una de las especies en peligro de extinción. Esta actividad se llevó a cabo el pasado 30 de junio y contó con la participación de la dirección estadal del Ministerio de Ambiente y los Recursos Naturales, Corporación Venezolana de Guayana, seccional Amazonas, Gobernación del Estado Amazonas y la comunidad educativa antes mencionada. Durante el acto, los alumnos escenificaron el cuento “Rere y sus amigos”, escrito por la joven estudiante del tercer grado, Disneida Belisario a través del cual dieron a conocer la necesidad de crear campañas de concientización en la población para preservar la fauna en peligro de extinción, como la tortuga arrau.
Para el biólogo Pedro Cortés, adscrito a la dirección estadal del Ministerio de Ambiente en Amazonas, en las faenas de liberación “se integran gran cantidad de escuelas, niños y adolescentes pasando por los padres y maestros, con la finalidad de ir construyendo e incorporando conocimientos en la población que favorezcan la permanencia de esta especie y otras con iguales condiciones, hasta sacarlas del peligro de desaparecer y poder eventualmente someterlas a manejo”. Cortés explicó que desde hace más de 25 años se realiza el rescate de tortuguilos arrau recién nacidos, en las playas de desove en el río Orinoco para luego liberarlas en áreas con menos enemigos naturales donde puedan superar tallas que les permitan sobrevivir a un mayor número de animales, “incluidos los humanos que más presión ejercen sobre las diezmadas poblaciones que aun quedan”. Explicó que desde mediados de los años 80 se estable el Refugio de Fauna de la Tortuga Arrau y la Zona Protectora del Refugio y se plantean los zoocriaderos en Puerto Ayacucho “en los cuales se mantienen las tortugas bebes hasta un año de nacidos para ser liberados en áreas protegidas”.
Según cifras de la dirección de Biodiversidad del Ministerio de Ambiente, en los últimos 15 años se han liberado 150 mil tortugas arrau y sólo este año se alcanzó la cifra de 50 mil ejemplares distribuidos en el refugio La Tortuga, el Parque Nacional Aguaro Guariquito y en el estado Amazonas.

QUELONIO DULCEACUÍCOLA
La tortuga arrau, cuyo nombre científico es Podocnemis expanda, es un quelonio de agua dulce que puede llegar a pesar cerca de 40 kilos. Es la tortuga más grande de Latinoamérica, la hembra puede llegar a medir hasta 70 centímetros de longitud. El color de su carapacho es casi negro formado por placas lisas y grandes, la parte de abajo llamada peto o plastrón es de color amarillento, las patas son cortas y provistas de fuertes y largas uñas y sus dedos están unidos por una membrana que le permite nadar. Se alimenta de plantas acuáticas, frutas y semillas que encuentra en el agua, pero también se incluyen en su dieta algunos invertebrados. Se las encuentra en las cuencas de los ríos Orinoco y Amazonas, pero al momento de poner los huevos prefiere sólo algunas islas del río Orinoco con suelos arenosos. La tortuga adulta puede llegar a poner hasta 200 huevos de los cuales sólo el 5 por ciento llega a adulto. El proceso reproductivo de las tortugas arrau comienza en el mes de octubre con el descenso de las aguas en el Orinoco que permite la congregación de la especie; luego durante el mes de febrero las hembras inician el ritual de tomar el sol en las orillas de las islas que comienzan aparecer a lo largo del cauce del río antes del desove. Este asoleo les toma varios días, entre febrero y principios de marzo, hasta el momento en que anidan, proceso que llevan a cabo durante la madrugada excavando hoyos de hasta 80 centímetros de profundidad. En él depositan entre 50 y 150 huevos blancos y redondos que son cubiertos con arena convirtiéndose el hoyo en una especie de incubadora. Al cabo de 45 y 70 días, los tortuguillos arrau salen a la superficie de la arena para sortear toda clase de amenazas.

AMENAZAS
Según el Libro Rojo de la Fauna venezolana, “la principal amenaza para la tortuga arrau es la sobreexplotación de sus poblaciones como fuente de alimento y para la obtención de otros productos”. Otro de los aspectos que reseña la publicación editada por Fundación Polar se refiere a la alta mortalidad natural de los tortuguillos. “Al momento de emerger y antes de llegar al agua, son depredados por zamuros, oripopos, gabanes, garzones, cigüeñas y caricares, entre otros. Los sobrevivientes tienen luego que enfrentarse a depredadores acuáticos como caribes bagres y babas”.

EN VEDA POR TIEMPO INDEFINIDO
Pedro Cortés, biólogo adscrito a la dirección estadal del Marn-Amazonas recuerda que el naturalista Alejandro Humboldt, durante su visita a Venezuela en el año 1800, compara las tortugas arrau con enormes caminos de piedra debido a la gran cantidad de especies existentes en el Orinoco y que estimó en cientos de miles, “pero que para la segunda mitad del siglo pasado la captura superó en gran medida la tasa de reproducción de las especies que estuvieron a punto de desaparecer”. Señaló que a partir de 1996 las tortugas arrau permanecen en régimen de veda por tiempo indefinido.

Los ciudadanos deben comenzar a concienciarse sobre la importancia de un ambiente sano


Expertas en el derecho a un ambiente sano coinciden en que a pesar de tener leyes ambientales “casi perfectas”, las mismas son inaplicables, por lo que exhortan a la organización de la sociedad

Todos tenemos derecho a un ambiente sano, al menos así lo establece la Constitución Nacional en sus artículos 127, 128 y 129. Incluso, la Ley Orgánica del Ambiente recoge desde 1979 este derecho y de hecho, la creación del Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marn) en el año 1977 fue una respuesta del Estado venezolano al ejercicio de ese derecho. Pero, ¿el tener rango constitucional, resuelve el problema? ¿Acaso eso ha permitido a ciertas empresas de la zona ponerse a derecho en materia ambiental?
La Consultora Jurídica de la organización no gubernamental ambientalista Vitalis, Mildred Real, intenta dar respuesta a esta interrogante desde una óptica positiva aunque confiesa que en algunas oportunidades, el Derecho ha dado respuestas “muertas a problemas vivos”, la mayoría de las veces, “ha logrado su fin último, regular la acción del hombre para vivir en armonía con la naturaleza. En las última tres décadas, el reconocimiento universal del derecho a un ambiente sano es signo inequívoco de la evolución de la ciencia jurídica en función del interés social”.
Para la abogada de Vitalis, el derecho como expresión del poder social, “delimita las esferas de licitud e ilicitud de la acción humana mediante un sistema de normas dotadas de valor coactivo, ordenamiento jurídico dentro del cual la norma ambiental tiende a ser más preventiva debido a la naturaleza del bien tutelado”.

Tercera generación
Explica Real que la concepción de los valores conocidos como “fundamentales”, nacen de la visión que el hombre tiene de sus necesidades en un lugar y tiempo determinado. “Un sistema social es ponderado, y se aproxima al Estado de Derecho, en la medida en que el Estado, consagra, protege y garantiza estos valores y facilita su aplicación”.
Recuerda que este derecho a un ambiente sano es un derecho humano de tercera generación, llamado así, “porque universalmente, se han reconocido cómo tales en distintos momentos históricos”. Los derechos de la tercera generación surgen a finales de la década de los noventa, con el objetivo de difundir el tema de los derechos humanos y hacerlo más accesible a las personas. Entre los derechos de esta tercera generación, se mencionan: el derecho al desarrollo, a la democracia, a la paz, al reconocimiento de los pueblos, a la pluriculturalidad, y el derecho a un ambiente sano. Este último, comienza a gestarse durante la celebración de la Cumbre de la Tierra, en Johannesburgo, cuando se promueve el concepto de desarrollo sustentable.
“Su finalidad es preservar las condiciones de existencia de la vida humana, garantizando la permanencia de las condiciones propias e indispensables de la naturaleza, constituyendo así, un instrumento asegurador de la realización de los demás derechos humanos”.

Casos a juicios
Real enfatiza que en un sentido amplio, lato sensu, la definición de términos como “ambiente” y "derechos humanos" complican su tarea de defensa, de ahí que este es un derecho considerado difuso. “¿Quiénes son los sujetos de este derecho y cuál es el objeto?. Proteger y mantener el ambiente, es un derecho y un deber de cada generación, en beneficio de sí misma y de las generaciones futuras cuya existencia dependerá de nuestro legado ambiental. Es de carácter individual y colectivo. El objeto sobre el que recae la protección del derecho es el ambiente entendido en la Declaración Universal de Río sobre Ambiente y Desarrollo como la naturaleza integral e interdependiente de la Tierra, nuestro hogar”. En todo caso, la abogada de Vitalis, recalca la importancia de generar en cada ser humano la internalización del derecho a un ambiente sano. “El Estado de derecho es un ejercicio que corresponde a cada uno de nosotros, de lo contrario, es una línea escrita carente de sentido. Sólo mediante el reconocimiento del carácter indivisible e interdependiente de todos los derechos formulados, y la comprensión de los problemas y necesidades sociales podremos alcanzarlo”.

Casi perfecta
Por su parte, María Alexandra Vásquez, profesora de Sociología Jurídica y miembro del comité técnico del Centro de Derechos Humanos de la Ucab, considera que Venezuela se ufana de ser “casi perfecta” en cuanto a leyes ambientales, sin embargo son inaplicables. Sin embargo, parece que tener rango constitucional no resuelve los problemas o parafraseando a la consultora jurídica de la organización ambientalista Vitalis, “el Derecho ha dado respuestas muertas a problemas vivos”. Vásquez explicó que “no existen las instancias administrativas, que se han creado a través de los reglamentos dentro del Ministerio del Ambiente, ni existe a nivel de Ley Penal del Ambiente, los recursos, las instancias, ni la gente que ejerza el derecho a un ambiente sano, porque no hay forma de coaccionar cuando uno lleva una empresa privada por un delito ambiental. ¿Cómo haces para aplicar una sentencia?".
Enfatizó que en ninguna de las leyes o reglamentos ambientales se define lo que es el ambiente, por lo que “no está claro la postura filosófica, doctrinaria y jurídica que se va a desarrollar para la protección del ambiente; lo que influye en los desarrollos, primero doctrinales y posteriormente jurídicos y más adelante jurisprudenciales”. La especialista en sociología jurídica, plantea la urgencia de “generar toda una doctrina, unos contenidos que puedan producir esas relaciones entre la vulneración del derecho a un ambiente sano y el mundo jurídico, no sólo por la posibilidad de entrar al mundo jurídico sino también por la posibilidad de salir con una sentencia justa”. A su juicio, en Ciudad Guayana existen diversos derechos que son violados flagrantemente por el Estado, entre los que menciona: el derecho a la autodeterminación de los pueblos, los derechos indígenas, los derechos laborales y los derechos a un ambiente sano; aunque sobre este último “se evidencia un desconocimiento general sobre el tema”.
Conciencia ciudadana
Para María Alexandra Vásquez, la ciudadanía debe iniciar un debate sobre el derecho a un ambiente sano partiendo del conocimiento de lo que implica ese derecho. “Lo primero es organizarse, los ciudadanos deben comenzar a concienciarse sobre la importancia de un ambiente sano y sobre todo en su relación directa en todo lo que es el desarrollo sustentable y las consecuencias que se han venido viviendo en estas tres últimas décadas en relación a la pobreza”. Un debate que debe enmarcarse dentro de tres ejes: desarrollo, democracia y pobreza “donde obviamente, se inserta la degradación a un ambiente sano”

Según la Constitución
“Toda persona tiene derecho individual y colectivamente a disfrutar de una vida y de un ambiente seguro, sano y ecológicamente equilibrado. El Estado protegerá el ambiente,la diversidad biológica, genética, los procesos ecológicos, los parques nacionales y monumentos naturales y demás áreas de especial importancia ecológica. El genoma de los seres vivos no podrá ser patentado… El Estado desarrollará una política de ordenación del territorio atendiendo a las necesidades ecológicas […] de acuerdo con las premisas del desarrollo sustentable, que incluya la información, consulta y participación ciudadana…Todas las actividades susceptibles de generar daños a los ecosistemas deben ser previamente acompañadas de estudios de impacto ambiental y sociocultural. El Estado impedirá la entrada al país de desechos tóxicos y peligrosos, así como la fabricación y uso de armas nucleares, químicas y biológicas…” Artículos 127, 128 y 129 de la CRBV.

Urge cambiar la política y la economía del agua


Así lo refleja un estudio sobre la valoración del recurso hídrico realizado en la cuenca alta del río Botanamo

Los niños de Tumeremo tienen claro el valor del recurso agua. De eso quedó convencido el investigador Becker Sánchez durante el estudio que realizó sobre la valoración del recurso hídrico proveniente de la cuenca alta del río Botanamo para obtener la Maestría en Ciencias Ambientales de la UNEG. “Existe una población infantil muy alta en Tumeremo para quienes, el valor del recurso desde el punto de vista económico, es importante porque dedican parte de su tiempo a recoger el agua que van a utilizar”, enfatizó Sánchez y precisamente, comprender esa interrelación natural, social y económica del recurso agua motivó al investigador a realizar este estudio cuyos resultados fueron presentados en mayo de este año.
Sánchez escogió la cuenca alta del río Botanamo porque de ella proviene el agua que, luego de potabilizada, consume la población de Tumeremo, sin embargo, como muchas otras poblaciones del estado Bolívar, el suministro del vital líquido es insuficiente para abastecer a toda la comunidad de la capital del municipio Sifontes.

Metodología
Esta investigación se enmarcó dentro de una la línea de investigación del Centro de Investigaciones Ecológica Guayana de la UNEG, asociada a un convenio entre las universidades internacionales Yale y North Texas, de Estados Unidos, financiado por la National Science Fundatión, la UNEG y la cooperación de otras instituciones del Estado, como CVG Gosh-Sistema Tumeremo, Alcaldía del Municipio Sifontes, Asociaciones de Vecinos, estudiantes de Comunicación Social, CVG Bauxilum y la Unidad Educativa Estadal Ignacio Cabrera Sifontes-Tumeremo. Durante el estudio se empleó el Sistema de Información Geográfico para el análisis espacial del área en estudio; asimismo se realizaron mediciones de aforo volumétrico simple para determinar el caudal en el sistema de oferta y demanda; y se aplicaron encuestas para determinar los usos y dinámicas del recurso en los hogares de Tumeremo. De igual forma, se recurrió al método de valuación de valores directos de costos/gastos incurridos en la producción y prestación del servicio y a la aplicación de índices de precios al consumidor, para la actualización monetaria de las tarifas vigentes en la prestación del servicio y efectuar así un análisis comparativo. También se evaluó el caudal de distribución del sistema de agua potable en relación a la dotación estimada de litros diarios por habitantes.
Los resultados del estudio determinaron la urgencia de cambiar la política y la economía del agua “para evitar el deterioro creciente de la calidad de los recursos hídricos y promover un uso más eficiente del recurso”.

Relación compleja
Para Sánchez relacionar ambiente, hombre y economía se torna complejo, “si bien el recurso agua es considerado vital para la vida, no es menos cierto su importancia dentro de la economía local y global, al ser éste un bien dado a un sistema de oferta y demanda natural, social, económico, de igual forma es necesario comprender que este es un bien ambiental de carácter público y del que todos los humanos tienen derecho a su disfrute”. Sin embargo, Sánchez enfatizó que la accesibilidad al recurso “viene condicionada por una serie de variables que determinan la cantidad, calidad y modo de recibir el líquido empleado para diversas actividades en función de las características de éste y el contexto del espacio”. En tal sentido, la investigación demostró que la calidad del agua en la cuenca, está condicionada por las actividades resultantes del uso de la tierra asociada al cuerpo de agua, entre las que destaca la actividad forestal, agrícola, residencial, ganadera, minera y la proveniente de los asentamientos indígenas Kariña y Karamoto. “Estas actividades influyen en la calidad del recurso hídrico, considerando que lo que ocurre en la cuenca alta y media afectan a los beneficiarios de la cuenca baja”.

Conclusiones
Las conclusiones de la investigación determinaron que los diferentes actores que hacen vida en la cuenca son determinantes de las estructuras del paisaje y en la cantidad y calidad del agua; que las mujeres y niños juegan un papel mayoritario en la dinámica de uso del recurso hídrico por lo que la gestión debe enfocarse a este sector de la población; y que el costo de potabilizar el agua es muy alto en relación al retorno por cobro del servicio.
Sánchez detalló que los movimientos migratorios, las actividades económicas, de subsistencia, y el manejo y uso del recurso observado durante la investigación “podrían influir en el comportamiento del paisaje de la cuenca, del recurso agua y por ende en el resto de los recursos asociados al ecosistema, que incidirían directamente en el suministro de agua para su consumo y demás usos identificados en la investigación”.
Otro de los problemas detectados fue el déficit de distribución que presenta el suministro de agua potable en el sector urbano de un 4,18% y en peri urbano de 43,5% en relación a la dotación estimada nacional de 200 litros diarios por habitante con unos costos/gastos para la producción y distribución del servicio de Bs.365,68 m3/seg. No obstante, la investigación evidenció que el sistema tarifario en la sub estación Tumeremo no se encuentra actualizado; ni en tarifas ni en número de usuarios que se sirven del servicio, así como en políticas de cobranzas. En tal sentido, Sánchez enfatizó que es importante distinguir entre el valor del agua como provecho para los beneficiarios, el precio del agua como carga para consumidores y el costo del suministro. La propuesta de valoración presentada por Sánchez mas allá de reconocer el valor económico del recurso, “busca gestionar el recurso hídrico desde, en y hacia la Cuenca, considerando que lo que contribuye a la sustentabilidad no es el bien natural como capital económico, sino el cómo procurar actividades y usos ecoeficientes, que garanticen la cantidad, calidad y oportunidad de distribución del recurso, asimismo, busca su conservación como unidad natural y territorial, y resaltar su importancia como capital de los locales, nacionales y de la humanidad”.

Educación Ambiental
Entre las recomendaciones aportadas en la investigación, Sánchez resalta el diseño de un programa de educación ambiental que sirva como elemento de prevención y como facilitador de la autogestión y comprensión del valor del agua, “a fin de brindar a la comunidad una herramienta para crear el liderazgo comunitario que tanto necesitan, permitiéndoles identificar su problemática y alcanzar una participación ciudadana, que es la clave del éxito de toda gestión ambiental”.

24 octubre 2005

Las Galderas: mágico encuentro entre el hombre y el ambiente

Los habitantes de esta comunidad ribereña del río Orinoco vienen capacitándose en ecoturismo, gracias al trabajo que con entusiasmo y dedicación desarrollan los investigadores de la UNEG y Fudecotur

La turista emprendió el camino sintiendo la fría brisa mañanera en su rostro. A lo lejos observaba la inmensidad del río padre que la esperaba con sus juguetonas toninas. Al adentrarse en el bosque ribereño, un trinar de aves despertó sus sentidos frente a un mágico y cambiante ecosistema, nunca antes visto que le hizo preguntarse sobre lo que tantas veces se ha cuestionado: ¿por qué vivir a espaldas del río Orinoco?
El reencuentro con la ribera del Orinoco lleva a reflexionar sobre el tiempo que se ha perdido mirando más hacia la industria que al infinito potencial que brinda este ecosistema a los seres humanos, para construir el tan aspirado desarrollo sustentable.
Una meditación que los habitantes del ribereño caserío de Las Galderas han comenzado a experimentar gracias al trabajo que, con mucho entusiasmo y dedicación, vienen desarrollando los investigadores de la Universidad Nacional de Guayana (UNEG) a través del Proyecto Corredor Ribereño del Bajo Orinoco.
Este ambicioso proyecto de investigación comenzó en el año 2002, auspiciado por Fundacite Guayana y la UNEG, con el objetivo de estudiar las características relevantes en el corredor ribereño entre Ciudad Bolívar y Ciudad Guayana con la finalidad de producir la base científica para la conservación y manejo de la biodiversidad, conocer las funciones de los ecosistemas de este paisaje ribereño y las potencialidades socioeconómicas y turísticas que permitan un desarrollo local sustentable.

Poblado ribereño
Las Galderas es uno de los cinco paisajes estudiados a lo largo de la ribera del Orinoco, ubicado entre el kilómetro 55 y 56 de la autopista Puerto Ordaz-Ciudad Bolívar. Es un caserío fundado hace 40 años por el señor Benito y la señora Columba, actualmente cuenta con poco más de 100 habitantes que se dedican a la pesca y a la agricultura. Al presente, esta comunidad se ha incorporado a participar en la segunda fase del proyecto de investigación de la UNEG, coordinada por el investigador Luis D´ Aubeterre, a través de los distintos talleres de formación y capacitación en las áreas potenciales de desarrollo turístico, educación ambiental y piscicultura. Los talleres de capacitación en ecoturismo son dictados por la Fundación para el Desarrollo del Ecoturismo, Fudecotur, gracias al convenio firmado con la UNEG; mientras que los talleres de piscicultura corresponden al investigador de la Fundación La Salle, Luís Pérez. Durante esta semana, los investigadores Sara Leal y Rosauro Navarro continuaron evaluando las posibles rutas turísticas identificadas por los futuros guías de Las Galderas y organizando la serie de talleres de formación que semanalmente dictan en la comunidad. En esta oportunidad, le correspondió al coordinador de Investigación y Postgrado de la UNEG, Hernán Castellanos dictar una charla sobre los monos araguatos y capuchinos, así como también sobre los manatíes que, aunque en menor proporción, están presentes en este ecosistema. Por su parte, la profesora Nay Valero realizó un taller sobre educación ambiental con el fin de concienciar a la comunidad sobre el manejo de los desechos sólidos a fin de motivarlos a realizar, para finales de este mes, lo que denominó la gran “Fiesta de la Limpieza”.

Formando genteLa actividad académica no se detiene en esta comunidad ribereña decidida a mejorar su calidad de vida. “La idea es que ellos se formen como intérpretes de la naturaleza, porque ellos conocen dónde viven el manatí, la tonina, las garzas, el objetivo es facilitarles esa herramienta de formación a través de las charlas y los talleres para que entiendan la dinámica del ecosistema como un todo, porque en definitiva, es el crecimiento humano y las ganas de aprender que se observa en los participantes”, aseguran Sara Leal y Rosauro Navarro. En tal sentido, José Mariño uno de los pobladores de Las Galderas, asegura que este curso le ha “abierto la mente”, porque le ha permitido conocer la importancia ecológica de una gran cantidad de especies que hacen vida en este ecosistema. “Lo importante es que uno tiene la herramienta y conoce de aves, de plantas, de los bosques. Me siento bastante bien, porque en el momento en que llegó la UNEG, en ese momento me cambió la mente”. El trabajo que realiza José Mariño es muy importante por cuanto se encarga de registrar minuciosamente las observaciones que hace de la vegetación y la fauna del bosque ribereño, que luego es evaluado por los investigadores. Todo este trabajo conjunto entre la UNEG, Fudecotur y la comunidad ribereña de Las Galderas tiene la intención de convertir a este caserío –en un futuro- en un centro piloto de ecoturismo. El interés de los pobladores quedó demostrado en una encuesta realizada durante la primera fase del proyecto, la cual arrojó que el 43% de la población está dispuesta a participar en actividades turísticas; un 26% a participar en protección y conservación; un 18% en actividades pecuarias a pequeña escala y un 13% en agricultura alternativa; sin embargo, ninguno de los encuestados está dispuesto a participar en el manejo de fauna, ni el la explotación del bosque.

Rutas ecoturísticas

La garza morena, la garza blanca y la cotúa son algunas de las tantas especies de aves que se pueden observar en la ruta que esta semana evaluaron los investigadores Leal y Navarro en compañía del grupo integrado por Daniel y Aleida Zambrano, José Mariño, José Luis y Julio César Medina, habitantes de Las Galderas que se están formando como guías eco turísticos. Hasta los momentos han identificado cinco rutas: Laguna de Mamo, Caño Corrientoso, Tasajera, Isla de Mamo norte y sur, y el Garcero ubicado en la laguna rebalsera “Las Arhuacas”; además de una playa anegadiza donde anidan aves como los araguanares, las gaviotas y los playeritos. Sara Leal resaltó la importancia del bosque ribereño asociado a la laguna “Las Arhuacas” por ser el único bosque que queda en este lado del estado Bolívar. Explicó que esa pequeña porción de bosque es de una rica biodiversidad, porque no sólo es un sitio de dormidero y reproducción de garzas, sino también de peces como el coporo y el morocoto. La dinámica del Orinoco se mantiene año tras año, las cuatro estaciones: aguas altas, bajadas de agua, aguas bajas y subidas de agua; son muy marcadas y eso proporciona cambios en el paisaje, la vegetación, la fauna, que pueden resultar una oferta muy atractiva para el turista ecológico. En las distintas rutas y según la estación se pueden realizar observaciones de aves y toninas, paseos en kayac y en bote, caminatas por las playas y senderismo. Las toninas son un atractivo único porque se encuentran en abundancia en los caños Carrizal y Corrientoso, aunque en el primero se pueden ver en la temporada de aguas altas y subidas de agua, porque ese caño se seca en aguas bajas y las toninas salen al río grande. Es un sitio adecuado donde ellas se reproducen. Sin embargo, el objetivo es que los guías ecoturísticos estén capacitados para que interpreten de forma integral la dinámica de este ecosistema.

Importancia del ecosistema Orinoco
El bosque ribereño del río Orinoco son plantas que están sometidas a perturbaciones en el nivel de agua periódicamente, es decir, durante una época del año están bajo las aguas. También se le identifica como un humedal, porque son espacios que están expuestos a una película de agua permanentemente o durante un periodo del año. Sara Leal indicó que si se corta esa vegetación, las inundaciones serían mucho más fuertes. “Muchas de las lagunas rebalseras son sitios de cría para la pesquería”, recordó Leal al tiempo que destacó la importancia de las aves. “Hay razones ecológicas, porque las aves tienen un papel dentro del ecosistema, están los carroñeros que comienzan el ciclo de descomposición. Luego están todas las aves dispersoras de semillas que en cierta forma mantienen la diversidad de un bosque. Incluso hay razones de salud para el hombre, porque algunas especies son comedoras de roedores y de insectos que son las aves más abundantes de acuerdo a sus hábitos alimenticios, gracias a las aves insectívoras es que se mantiene a ras las plagas que uno ni percibe. En estas incluyo a las aves nocturnas que son rapaces, como el búho y la lechuza, son comedoras de roedores, imagínate si no existieran”.
Por su parte, Rosauro Navarro agregó que además de ser el sustento de una gran variedad de fauna, aves, mamíferos, reptiles, peces y cientos de individuos más de la fauna y organismos que no observamos y que forman toda una cadena atrófica; el bosque ribereño del Orinoco actúa como un contenedor de suelo fértil que luego es utilizado en terrazas, para la ecología humana y el recurso humano que hace vida en él.
Lo cierto es que, luego de convivir todo un día con ese sistema natural que está a sólo 40 minutos de Puerto Ordaz, la turista no se perdonó haber perdido tanto tiempo sin mirar hacia el Orinoco, un ecosistema que no le teme a los cambios. Como expresó Sara Leal, “el río es continuamente cambiante y eso es lo mágico del Orinoco. Ninguna estación es igual, siempre hay cambios y eso se refleja en las flores, en las aves, en los peces y en la misma población. Lo único seguro en el corredor ribereño es el cambio”.

Potencial ecoturístico
María Isabel Blanco, Sara Leal y Marianella Bermúdez fueron las encargadas de realizar los estudios preliminares durante la primera fase de investigación del proyecto Corredor Orinoco para conocer su potencialidad ecoturística. Los resultados de su investigación determinaron dicho potencial por cuanto “la dinámica estacional ribereña del Orinoco, genera cambios cíclicos en los ecosistemas relacionados a la planicie de inundación, que permiten deducir que el río es siempre cambiante tanto hidrológica, morfológica, biológica y socialmente en función del tiempo. Esta característica compleja del corredor ribereño del Orinoco y su planicie de inundación, basada en pulsaciones, le confiere un alto potencial ecoturístico”. La investigación recoge “la necesidad que tienen todas las comunidades ribereñas de desarrollar actividades que conlleven a ejecutar programas de educación ambiental, de entrenamiento técnico y de planificación de actividades ecoturísticas”.