21 octubre 2005

La educación ambiental a partir de la convivencia que se desarrolla en las comunidades


Así lo viene planteando la especialista en la materia y profesora de la Uneg, Nay Valero en los distintos foros municipales que se han generado en los últimos meses

La basura ha tomado la mayoría de los espacios públicos de la ciudad, sólo basta caminar por sus céntricas calles para sortear toda clase de focos de contaminación que incluso, han llegado a amenazar la estabilidad de los aviones que a diario aterrizan en el aeropuerto de Ciudad Guayana. Volvemos a la misma sempiterna pregunta ¿Qué hacemos con la basura?
Para la especialista en educación ambiental, Nay Valero, profesora de la Universidad Nacional Experimental de Guayana, Uneg y coordinadora del Programa Bioguayana de Fundacite Guayana, “el asunto es comprender cómo desde nuestras individualidades estamos generando una cantidad y un volumen de basura que está yendo a un sitio que a su vez, está generando una cantidad de problemas ambientales y probablemente no estamos conscientes de que estamos generando ese problema”. Una comprensión que según Valero, encuentra una herramienta en la educación ambiental, pero acota que ésta no es exclusiva de un aula de clase, debe buscarse “desde ese conocimiento previo que las mismas comunidades manejan de su entorno o de su parroquia, como una manera de contribuir en el proceso de formación, que no son exclusivos de un aula de clase, se hacen desde esa convivencia que se desarrolla en las comunidades”.
“En principio, nosotros somos los generadores de la basura, término que se utiliza para hablar de una integración o una mezcla donde están los residuos sólidos o desechos sólidos fundamentalmente; esta mezcla es lo que tradicionalmente se le llama basura municipal que son basuras de origen doméstico, existen los de origen industrial y hospitalarias”. Recalcó la importancia de saber diferenciar entre los distintos tipos de basura que se generan porque a su juicio la intención de la alcaldía es que las comunidades se involucren a participar directamente en la gestión de la basura domiciliaria.

ADQUIRIR CONOCIMIENTOS
Valero recoge el concepto manejado por la Unesco y el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, Pnuma el cual concibe a la educación ambiental como el proceso mediante el cual el hombre será capaz de adquirir conocimientos y experiencias, comprenderlos, internalizarlos y traducirlos en comportamientos que incluyen valores y actitudes que lo conduzcan a una mayor interacción con su Medio Ambiente. Valero mencionó que entre los objetivos que persigue la educación ambiental, está el de proporcionar conocimientos que permitan aprehender la problemática ambiental, local y mundial; propiciar la adquisición de valores y actitudes individuales y colectivas; desarrollar habilidades y capacidades científicas, sociales y culturales; participación efectiva y consciente de la población en la búsqueda de una mejor calidad de vida; y capacidad de evaluación de los procesos con los actores.

RESPONSABILIDADES Y ACTORES
Recordó que según la Carta de Belgrado, impulsada por la Unesco y el Pnuma en 1975, existen rresponsabilidades y actores dentro del proceso de gestión ambiental donde están definidas las competencias de cada uno de ellos. El primero al que hacer referencia es el municipio, el cual debe garantizar la recolección y adecuada disposición de los desechos (Ley Orgánica de Régimen Municipal). El segundo serían los ciudadanos que deben participar en la gestión con acciones como minimizar el volumen, disposición inicial adecuada y cumplir con la normativa ambiental (Decreto 2216). El tercero corresponde a la empresa recolectora cuyo deber es garantizar el cumplimiento de las rutas y los horarios, cumplir con las normas establecidas para el traslado del material (vehículos y personal). El cuarto componente es la empresa que realiza la disposición final de la basura, la cual debe garantizar las normas ambientales y de ingeniería que minimizan los impactos ambientales (suelo, agua y aire) en el sitio. Por último el Ministerio del Ambiente, como ente rector, debe garantizar el cumplimiento de las normativas ambientales en el Municipio y en los sitios de disposición final.

RESIDUOS Y DESECHOS
Explicó que la basura está conformada por dos componentes: los desechos, que son aquellos que no tienen ningún tipo de alternativa, “son los que normalmente deberían ir a un relleno sanitario”; mientras que los residuos son los que, según la Ley Penal del Ambiente, tienen una alternativa de uso “y bajo ese concepto es que se comienza a desarrollar otro tipo de proceso. Estos pueden ser desde evaluar cómo se genera el volumen, la cantidad y el tipo de basura en los hogares y cómo esa cantidad va a un proceso de recolección y luego de disposición final”. En tal sentido, una de las acciones que pueden realizar los consumidores para conocer ese volumen de basura que se genera es a través de las compras “conscientes”. “Si se usan envases de plásticos que son desechables, no son necesarios los pitillos que muchas veces se utilizan innecesariamente. Un pitillo es un plástico que no es biodegradable por lo que no se puede incorporar nuevamente al ciclo de la naturaleza y que tampoco se usa en los programas de reciclaje”.

LAS TRES R
Valero es una defensora de los programas de reciclaje cuya aplicación pasa por entender el significado de las tres R. “Reducir, lo que significa asumir hábitos de compras conscientes, evaluar la cantidad y el tipo de desechos o residuos que estoy generando, e intentar hacer cambios en disminuir la cantidad y el tipo. La otra es Reusar, es decir, evaluar qué uso alternativo tienen algunos de los residuos que estoy generando y ponerlo en práctica. Por último, Reciclar, que no es otra cosa que conocer qué tipo, cantidad y frecuencia de residuos se genera en mi comunidad y parroquia. Evaluar si es posible organizarnos para generar una alternativa económica. Establecer alianzas para instalar: un proceso de recolección selectiva, un centro de acopio y procesos productivos para nuevos productos (artesanalmente-pequeña industria)”.
Para lograr el proceso de aplicación de las tres R, Valero refuerza la necesidad de la participación en la cual se debe conformar equipos, identificar situaciones comunes, diseñar plan de actividades, establecer responsabilidades, respetar las ideas y ser solidarios en el proceso. Recalca que todo proceso necesita ser evaluado, por lo cual establece una serie de pasos a seguir en la evaluación: “estar pendiente del proceso, cuestionar con propuestas alternativas, no juzgar, ni criticar para destruir. Ser consciente de que todo proceso se construye y pueden existir debilidades. Tener disposición y capacidad para corregir y seguir”.

CÍRCULO INTEGRAL
La profesora de la Uneg, Nay Valero explicó que el proceso de educación ambiental es un círculo donde están interconectados comunidad-universidades-medios-empresas-municipio. La comunidad valora los impactos socio-ambientales y los costos del servicio; las universidades e instancias educativas, incluso a los medios de comunicación impulsan programas de investigación, de capacitación y difusión como estrategia interinstitucional para el fortalecimiento del plan de gestión ambiental. Las empresas promueven programas para el fortalecimiento de las iniciativas locales, optimizan los recursos e involucran la variable ambiental en su estrategia de gestión. La municipalidad diversifica el mecanismo de recolección, optimiza los recursos económicos y los redirecciona a salud y educación, e impulsa una cultura ambiental desde su política de gestión, además de promover el desarrollo socio-económico-ambiental local.

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