03 noviembre 2006

Minerales con vida habitan en el Macizo del Chimantá











Los resultados de las muestras tomadas durante la segunda expedición revelaron que un mineral nace, crece, se reproduce y muere en las entrañas de la caverna más grande de cuarcitas descubierta hasta hoy






"Permítanme arrastrarlos hacia la eternidad, porque vamos a descubrir cosas trascendentales". Así lo predijo en el año 2004 el explorador venezolano Charles Brewer Carías antes de traspasar la enorme entrada de 250 metros de alto de la cueva encontrada en el Aprada -tepuy, una de las 10 mesetas que conforman el enigmático Macizo de Chimantá, impresionante complejo montañoso que data de hace 1.800 millones de años, ubicado en el sector conocido como La Gran Sabana, al sur de Venezuela. Luego de recorrer esta caverna que tiene una longitud cartografiada de 4.482 metros, el pionero de la espeleología venezolana estaba plenamente convencido que los descubrimientos científicos iban “a cambiar varios conceptos que ha mantenido la biología en el mundo”. Y lo que encontró desafió lo inimaginable: Una especie de ser vivo terrestre con características de mineral que, en principio, tendría un origen "exobiológico" es decir del espacio exterior, según revelaron los resultados del laboratorio de la NASA (Agencia Aeroespacial de Estado Unidos) dados a conocer este mes y que publicó esta semana el diario El Universal en su edición del miércoles 18 de octubre.

MINERAL CON VIDA
La nota de Guiliana Chiappe explica que “Aunque es biológico como una planta produce ópalo como si fuera un mineral. La conclusión de la NASA, que le hizo pruebas en su laboratorio ubicado en Madrid por petición de su descubridor, Charles Brewer-Carías, es que se trata de un microorganismo "exobiológico". El nombre científico que se le ha dado a tan extraña forma de vida es bioespelotema, palabra compuesta por el prefijo bio, de biológico o ser vivo, y espelotema, que es lo que define a las formaciones minerales secundarias. Es un término que podría ser entendido como minerales vivos, que sólo se han encontrado en las profundidades de esta cueva venezolana, creciendo en "colonias", desafiando la gravedad con formas similares a ramas de árboles y sin contacto con agua”. Un mineral que nace, crece, se reproduce y muere en las entrañas de la caverna más grande de cuarcitas descubierta hasta hoy y que se revela ante la ciencia con todos sus misterios aún por descubrir.

LA PRIMERA EXPEDICIÓN
El eslovaco Branislav Šmída, el checo Marek Audy y el venezolano Federico Mayoral nos sorprenden al describir en su bitácora de viaje lo fascinante de la expedición de una forma que parece estar leyendo “El Mundo Perdido” del escritor inglés Arthur Conan Doyle. Brewer Carías había realizado expediciones multidisciplinarias de ciencias naturales en la zona del Macizo Chimantá en el año 1977 para volver en el año 2002 y descubrir una enorme “ruptura tectónica (sima noroeste) y cerca de dicha ruptura, un manantial“. Luego, a principios del año 2004 realizó vuelos de reconocimiento que le permitieron especificar la situación del lugar, conocer el acceso y las posibilidades del aterrizaje que sólo son posibles con helicópteros. El gran día llegó. El 28 de Marzo de 2004, acompañado por un grupo de 12 miembros de científicos y especialistas en la naturaleza venezolana comenzaron a recorrer los primeros dos kilómetros y desde ese momento supieron que se trataba de la cueva de cuarcitas más grande descubierta hasta hoy, con una entrada tan enorme que bautizaron “Boca de Mamut”, con un río turbulento, con cataratas, domos y galerías gigantescas que en algunos sitios alcanza hasta 60 metros. Lo que sus ojos habían descubierto les indicaba que debían regresar mejor equipados y disponer de más tiempo.

LA SEGUNDA EXPEDICIÓN
Dos meses después organizaron la segunda expedición, esta vez con un equipo internacional liderizado por Brewer Carías, integrada por siete miembros: Charles Brewer hijo, Federico Mayoral, Luís Carnicero, Julián Mendoza, Marek Audy y Branislav Šmída. Del 28 de Mayo hasta el 2 de Junio de 2004 fue documentada la cueva completamente y también se realizó la exploración espeleológica y zoológica, a parte del estudio tipológico de los espeleotemas, ligado a la recolecta de las muestras. “La cueva es en realidad un resolladero abundante que desagua una extensa parte del plato. El caudal del lecho en el estado más bajo es de unos 200 ó 300 litros por segundos. En esos momentos se forman en la cueva lagos profundos y largos de varios cientos de metros de longitud y en la entrada hasta se forma un lago de tipo casi sifón. El estado de agua de la cueva es absolutamente incalculable, lo cual la hace permanentemente peligrosa y cualquier entrada en la cueva ha de contar con el riesgo de la inundación. Las galerías de la cueva normalmente tienen el ancho desde 40 hasta 60 metros y en estas galerías el suelo está formado por derrumbes caóticos y colapsos del techo con bloques grandes como edificios. El espacio más grande de la cueva es un tramo tipo domo de 355 metros de largo llamada la Gran Galería Karen y Fanny, que alcanza casi hasta 70 metros de ancho y 40 metros de alto. El segundo espacio más grande es la lateral Gran Galería de los Guácharos por la cual pasa otro río independiente subterráneo. Las galerías ampliadas en salones se alternan con un tipo de cañones introcavernales muy vivos y dinámicos, con algunas preciosas cataratas y cascadas al mismo tiempo se trata de los tramos potencialmente más peligrosos de la cueva”.

LAS ESPELEOTEMAS
Cuando el equipo científico se tropezó con las espeleotemas se sorprendió por la diversidad de estos depósitos de minerales muy comunes en la formación de las cuevas. Las anotaciones descritas en la bitácora reflejan las dudas de los científicos al observar tales formas: “probablemente, son de origen orgánico (¿bacterias? ¿hongos?), tienen forma de bolas blancas de tamaño casi de una pelota, ó de champiñones, coliflores, muñecas rusas, pero también hay formas complejas (¡en la creación de las cuales participan quizá también las arañas!) ó espeleotemas clásicos (como la estalactita tubular de ópalo, con hasta un metro de longitud)”. Al menos la NASA despejó todas estas preguntas pero al final, este descubrimiento generó muchas otras que seguramente serán objeto de discusión en los centros de investigación del mundo. Fuente: http://charlesbrewercarias.orientese.com/cuevas/cuevacharlesbrewer.htm


1 comentario:

Alfredo A. Chacón dijo...

Hola Evelyn, me permito saludarte a la vez de agradecerte por la difusión de la información; más es menester aclarar que la Cueva del Fantasma (igualmente descubierta por Charles Brewer, 11 de Enero de 2002) se halla en el Aprada-tepuy al sur del Auyan-tepuy, y es distinta a la Cueva Charles Brewer que se ubica más al sureste del Auyan-tepuy pero en el Macizo de Chimantá que a su vez está conformado por unas diez elevaciones -tepuyes-. Ha sido en uno de estos tepuyes que conforman al Macizo de Chimantá donde hemos descubierto para el mundo y para la ciencia esta maravilla natural el 27 de Marzo de 2004 cuando a la vez propuse que se bautizará con el nombre de Charles Brewer. Es en esta cueva donde habitan organismos que, al parecer, (siguiendo el curso de las investigaciones que se adelantan) tendrían un origen exobiológico (o sea que en un principio pueden ser originarios del espacio exterior) pero estos organismos he de aclarar son terrestres, o sea de La Tierra, y específica y unicamente han sido hallados en el ecosistema de ésta megacueva en cuarcita que es la más voluminosa y más grande del planeta (más de 4.2km de largo x más de 2.000.000 de m3 aprox. hasta este momento explorados y cartografiados), cueva que posiblemente sea también una de las más antiguas sino la más antigua de La Tierra.

Un gran saludo y quedamos a tu completa disposición,

Alfredo A. Chacón
Grupo Chimantá 2004
alfredochacon@cantv.net